Esta frase que tan bien refleja el carácter del Langui debería estar un poco más presente en la vida de aquellos que intentan sacar adelante algún proyecto con un cierto carácter innovador en España. Ya hemos hablado de esto otras veces: aquí sólo se sacan proyectos con modelos de negocio bien conocidos y probados, que ya han triunfado allende nuestras fronteras y que “sólo” necesitan un esfuerzo con un carácter más “de gestión” (que ya es bastante). Al menos, eso es lo que te vienen a decir muchos de los que ya han triunfado así.

Yo estoy de acuerdo. Esa fórmula es válida, y es un buen camino, pero ¡no me digas que no se puede sacar adelante algo más atrevido! Hay muchos caminos para triunfar, pero parece que los únicos que transmiten confianza son aquellos que son técnicamente tan fáciles de desarrollar, que han sido comprobados tantas veces, que realmente están muy por debajo de las capacidades que tenemos los españoles. Y ese tipo de proyectos tampoco garantizan nada: hay tantos, hay tanta competencia que también resulta difícil sacarlos adelante.

Ya hemos hablado en alguna ocasión de la perseverancia. Las posibilidades de fallar en tu primera empresa ya son de por sí altas, pero creo que merece más la pena fallar intentando hacer algo desafiante de algún modo, algo que te permita aprender, que te haga más fuerte para que la vez siguiente tengas más posibilidades. Si no, es posible que incluso pueda ser negativo, que puedas “desaprender”.

Ya he conocido varios casos de gente a la que les han intentado o les están intentando desanimar en este tipo de situaciones. ¿Y quiénes son ellos para desanimarte, sobre todo cuando sus situaciones han sido y son diferentes? No te puedo decir lo que tienes que hacer, pero yo prefiero fallar con algo que sea difícil y que al menos me deje un buen conocimiento, que fallar con algo que conozco muy bien y que lo único que me puede dejar es una pérdida de confianza en mis capacidades.

No dejes que te hagan dudar. Si tienes dudas, ¡échale huevos!

Cuando lees o escuchas recomendaciones, cuando hablas con un emprendedor o inversor de éxito y te da consejos, uno de los que suele aparecer con mayor frecuencia es: “sé persistente”. Esta persistencia se podría interpretar además de dos maneras: 1) persistencia con tu proyecto actual para conseguir que salga adelante y 2) persistencia a la hora de emprender otro proyecto si el anterior no te ha ido bien. En este último sentido, resulta también muy común escuchar que en sitios como los EE.UU. consideran positivo en el cv de un emprendedor que haya quebrado 1 ó 2 empresas previamente (aunque claro, mejor si las anteriores salieron bien).

Casi de casualidad he llegado hasta este estudio llevado a cabo por profesores de la Escuela de Negocios de Harvard, en el que se analiza precisamente la importancia de la persistencia a la hora de emprender. Este estudio ha considerado una muestra de casi 9.000 emprendedores en todos los sectores entre los años 1975 y 2000, aunque creo que se puede apllicar muy bien al sector de internet si tenemos en cuenta que el 90% pertenece al rango 1990-2000 y que la mitad estaba centrada en la industria clasificada como “Internet y Ordenadores”.

La principal conclusión que los propios autores extraen es que los emprendedores con un bagaje de éxito tienen mayores probabilidades de conseguir un éxito en su siguiente proyecto que aquéllos que previamente han fallado o lo intentan por primera vez. En el documento hablan de un posible efecto “aprender con la experiencia”, en el que las habilidades, los contactos y las ideas que han aprendido de sus experiencias previas les proporcionan una ventaja en las posteriores. Los números dicen que el 30,6% de los emprendedores que ya han tenido éxito lo volverán a tener, mientras sólo el 22,1% de los que ya han fallado conseguirán un éxito en el siguiente proyecto, cifra que baja hasta el 20,9% para los novatos. A los autores esto les sugiere que no es la propia experiencia por sí misma lo que mejora las posibilidades de éxito, y que el potencial de las habilidades del emprendedor son aún más determinantes.

Otra conclusión interesante se refiere a los factores que determinan a los emprendedores “en serie” (emprendedores que crean un negocio tras otro). En su opinión, los mejores y los peores emprendedores no se convierten en emprendedores en serie. Los primeros, o son demasiado ricos o están quizás demasiado involucrados como para empezar nuevos negocios; los segundos tienen menos posibilidades de conseguir financiación otra vez, y tal vez esta pueda ser la razón para que la tasa de éxito para los novatos y los que ya han fallado una vez sea tan parecida.

En mi opinión, los resultados sí parecen demostrar la “sabiduría popular” que otorga importancia a la persistencia. Sin embargo, antes de este estudio pensaba que la diferencia sería aún mayor…

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