Parece que para emprender por primera vez en Internet hay que ser un poco inconsciente, alocado, irreflexivo, impetuoso… He escuchado a muchos decir que es mejor comenzar a emprender de joven, porque es cuando tienes más vitalidad, no tienes cargas ni ataduras, y seguramente muchas necesidades cubiertas. Sí, pero introduciría además el punto de inconsciencia para lanzarse a lo desconocido que da la falta de experiencia.

Cuando ya no eres tan joven posees una mayor experiencia, pero la primera vez que emprendes sigue siendo todo nuevo y, si te lanzas, la inconsciencia puede parecer aún mayor. ¿Quién en su sano juicio está dispuesto a renunciar a un puesto estable y bien remunerado, con una antigüedad de 10 años y con un futuro prometedor, por dedicar el doble de trabajo a un proyecto que tiene altas probabilidades de fracasar? Si has pensado que tú no, la buena noticia es que no eres un inconsciente, pero posiblemente tampoco seas un emprendedor.

Si no ves que renunciar sea un problema, tómalo como una virtud, pero procura abandonar esa irreflexión para convertirte en una persona que conoce los riesgos y los acepta. Cuando empezamos con Wipley lo primero que hice fue buscar información para determinar qué pasos había que dar, qué posibilidades reales había de sacar el proyecto adelante, y así decidir la dificultad. Mi conclusión fue que era muy difícil; el tiempo me ha demostrado que lo es aún más, y conozco a unos cuantos que opinan lo mismo.

Otra conclusión que he podido sacar es que no hay un único camino para llegar al objetivo, no hay unos pasos para emprender que se deban seguir al pie de la letra. Hay ciertas guías, puntos clave, pero el orden en que unes los puntos depende de la situación particular de cada uno. Cuando empecé este blog mi idea era resumir las opiniones de otros y servir como un punto de partida para los neófitos como yo. Posteriormente empecé a escribir sobre mis reflexiones, mis sospechas, mis opiniones… No sé si lo he hecho, pero mi intención no ha sido nunca dar consejos: todavía no me siento con fuerzas para hacerlo, y no sé si algún día podré.

Si tuviera que volver a empezar no seguiría tan al pie de la letra parte de la información y consejos que encontré en los blogs que inicialmente tomé como referencia, y habría buscado más directamente el contacto con la persona, especialmente con aquellos que más se remangan y se meten en faena. Tampoco es algo nuevo: para hacerse una idea de cómo es una persona, es mejor tomarse un café con él que leer su blog (y me incluyo, para bien o para mal :) ). Pero lo mejor es que esa cercanía te aproxima más a la realidad, y te ayuda a ser más consciente de la dificultad. Y el hecho es que no sólo necesitas información, también necesitas realidad. En este sentido, me han aportado mucha más realidad los consejos sobre lo que no debo hacer que los guiones sobre lo que hay que hacer.

Si no vives en Madrid o Barcelona estarás pensando que para ti no es tan fácil porque no tienes acceso a esta gente. En este caso, es cierto que tienes una dificultad añadida, pero ahora, gracias a la proliferación de los eventos de Iniciador por toda España, tienes muchas más oportunidades que hace un año. Aquí me desdigo y te aconsejo: aprovéchalo.

En cualquier caso, tengo que reconocer que, aunque duro, emprender es una experiencia muy satisfactoria y, pese a no poder decir aún que hayamos cumplido todos nuestros principales objetivos, me alegra haber sido un poco inconsciente, alocado, irreflexivo, impetuoso o, mejor dicho, arriesgado.

Esta es la pregunta que incluye a todas las preguntas que vamos a ir realizando en los próximos meses. Por eso, creo que lo mejor es planteársela en primer lugar para tener una idea general de todo lo que implica comenzar una startup y luego poder bajar al detalle.

La verdad es que no me fue muy difícil encontrar una respuesta que más o menos aglutine diferentes opiniones, porque en esto hay una casi total unanimidad. Otra cosa es luego el detalle… En cualquier caso, la recomendación es dar los siguientes pasos:

  1. Encuentra una idea. Da igual si es original, si es una mejora de algo ya existente o si es una copia de una idea que ya está funcionando en el extranjero.
  2. Encuentra un equipo. Da igual la idea, nunca (salvo excepciones) podrás llevarla adelante tú solo. Recluta sólo a gente que esté dispuesta a dejarlo todo por el proyecto, y procura que el equipo sea multidisciplinar.
  3. Realiza un plan de negocio. No exageres ni te quedes corto; consigue que no te resulte incómodo defenderlo.
  4. Haz networking. Asiste a ferias, conferencias y eventos, y participa en blogs de otros emprendedores y de posibles inversores.
  5. Encuentra inversores. Convence a tu entorno (FFF = Friends, Family and Fools), consigue inversión de un Business Angel, convence a una Incubadora de Negocios…
  6. Crea la empresa. Si no te has lanzado antes, por ejemplo, porque la inversión era algo indispensable, ya no lo puedes retrasar más.
  7. Planifica, desarrolla, promociona. Hay que obtener el producto que te permita tener clientes y facturar.

Como todo, esto no es una verdad universal, y diferentes empresas habrán seguido caminos diversos, pero seguir estos pasos te puede acercar un poco más hacia el éxito de la empresa.

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