Lo de siempre: según salen los PGE de cada año, cada uno va corriendo a mirar “qué hay de lo suyo”, a quejarse de los recortes y a entrometerse en la parte que no le afecta sin saber de qué está hablando. Por eso ayer y hoy hemos podido leer comentarios en periódicos, blogs y redes sociales acerca de que España no puede salir adelante con unos presupuestos tan escasos dedicados a la I+D.
Lo de siempre: al final, los que más se quejan son los que utilizan estos presupuestos para fines totalmente egoístas;
gente que no piensa en crear empleo o en que España tenga un papel significativo en la investigación a nivel mundial, y está más pendiente del número de “papers” que publica, de su tesis o de las que dirige.
Lo de siempre: muchos de los que más podrían aportar han terminado “emigrando” a otros países, donde consumirán su trocito del presupuesto correspondiente para hacer avanzar Universidades, centros de investigación y empresas extranjeras. Y otros nuevos seguirán haciéndolo.
Lo de siempre: lo que importa no es el tamaño, sino el uso que se le da. Personalmente, prefiero unos presupuestos más pequeños pero mejor adaptados a la realidad del mercado y, sobre todo, unos presupuestos que se puedan ejecutar en su totalidad.
Y aquí es donde yo entraría a analizar lo que ha decidido el Gobierno.
¿Que el importe total es un 25% menor que en 2011? De hecho, el gasto para 2012 será un 35% menor que en 2009. Sin embargo, por grave que parezca, deberíamos tener en cuenta que, desde 2009, más del 30% del presupuesto destinado a I+D+i se ha quedado cada año sin ejecutar. Y sí, eso significa que la reducción desde 2009 es equivalente al presupuesto no ejecutado, por lo que quizás no debería afectar tanto…
Por otro lado, me preocupan más las condiciones para otorgar esas ayudas/subvenciones/préstamos blandos, que, si se ven endurecidas, conseguirán que, pese al 25% de reducción, en 2012 se quede sin ejecutar otra vez un gran porcentaje… Y me preocupa también que el presupuesto del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) caiga un 54% con respecto a 2011, ya que esto puede afectar muy directamente al problema más acuciante en España: la creación de empleo.
Yo soy totalmente partidario de impulsar un gran cambio en la economía española a través de realizar una apuesta importante por la I+D+i. Soy partidario de intentar atraer el talento internacional a través de condiciones especiales para personas y para empresas, como por ejemplo ha hecho Irlanda en los últimos años. Y sí, pese a una extraña corriente que últimamente ha surgido, soy partidario de que existan ayudas para empresas tecnológicas (aunque seguro que aquí también hay un poco del “qué hay de lo mío”). Pero para que tenga efecto real cualquier medida en este sentido, España y los españoles debemos protagonizar un cambio cultural importante que nos lleve a aprovechar los presupuestos, a aplicarlos para mejorar “el bien común” y a olvidarnos de la picaresca que al final convierte cualquier tipo de subvenciones en una forma más de subsistencia personal.
Sobre los Presupuestos Generales del Estado y la I+D
1-octubre-2009
Hacía tiempo que no reflexionaba sobre el tema pero, ahora que estamos a vueltas con la asignación y distribución de partidas presupuestarias para la I+D en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2010, creo que es un buen momento para darle un par de vueltas.
Hasta ahora sólo he oído críticas acerca de la disminución de la asignación de fondos a la I+D; críticas que citan cifras y porcentajes genéricos y que no proporcionan demasiada información, y cuando se utilizan datos un poco concretos, se manejan a voluntad. Voy a poner dos ejemplos: según LaVanguardia, los gastos no financieros en I+D+i se reducirán un 17,7%, aunque se prevé una reducción sólo del 3,1% de las inversiones en I+D+i respecto al 2009; sin embargo, SiliconNews dice que los Presupuestos Generales congelan la inversión en I+D, ya que el ministerio de Ciencia e Innovación mantiene su presupuesto, con una mínima variación del 0,2%.
Sobran las palabras: LaVanguardia exagera el efecto citando primero una bajada del 17%, mientras SiliconNews habla de los presupuestos del Ministerio como si fueran directamente los presupuestos asignados a la I+D (algo que queda bien aclarado en muchos otros medios). Pero todo esto ofrece armas a los partidarios y a los detractores del Gobierno, que pueden citar la noticia que les venga en gana para que sus seguidores les aplaudan, pero sin aportar ninguna información útil.
Buceando en un montón de fuentes nos encontramos con los siguentes hechos:
- El recorte del 17,7% previsto en el apartado de gastos no financieros en I+D+i civil afectará, por ejemplo, a la creación de nuevos proyectos científicos o la incorporación de nuevos investigadores.
- Se producirá un aumento del 9,8% en el apartado de gastos financieros, que permitirá ofrecer préstamos que deberán devolverse en condiciones favorables.
- Las convocatorias de ayudas del Plan Nacional de I+D+i y del Programa Ingenio aumentarán un 9,9% respecto al 2009.
- Los organismos de investigación pierden un 15% del presupuesto. Por ejemplo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sufrirá un recorte del 13,6%, el Instituto de Salud Carlos III y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) tendrán un recorte del 10,1%, y el Instituto de Astrofísica de Canarias ingresará un 14,4% menos.
- Los programas de investigación militar, que suponen el 14,9% del presupuestos para I+D+i, verán reducido su presupuesto en un 19%.
Y todo esto, ¿qué implica? De primeras, parece que los mayores beneficiados deberían ser las empresas, algo que me parece muy acertado si tenemos en cuenta que son las verdaderas impulsoras de la economía de un país. Luego habrá que ver los criterios que se siguen a la hora de adjudicarlos, pero prefiero dejar de lado la parte operativa.
Si hablamos de la investigación pública, por un lado se verá reforzada con incrementos en el Plan Nacional de I+D o el Programa Ingenio, pero por otro vemos cómo las OPIs van a sufrir un gran recorte. Lo primero que me viene a la mente es poner el grito en el cielo, pero haré caso a mi amigo JoSeK y tendré en cuenta que, aunque conozco los entresijos de subvenciones como las del Plan Nacional, no conozco qué ocurre con las OPIs. Y me explico: los Planes Nacionales, Avanzas y otros similares han terminado convirtiéndose en formas de financiar tesis vacías de contenido y caprichos de muchos investigadores, sin convertirse en una fuente de transferencia de tecnología más que necesaria en España; en cuanto a las OPIs, quiero pensar que se hace buen uso de sus presupuesto cuando se ocupan de investigar temas relacionados con el cáncer y las enfermedades del corazón, o de mejorar la tecnología agraria. Si esto último es así, no me entra en la cabeza…
Pero claro, estas dudas tendrían solución (y quiero pensar que no muy difícil) si en España se implementara un sistema de auditoría científica y tecnológica para los proyectos y organismos financiados por el Estado. Supongo que entre los más de 3 millones de funcionarios disponibles se podría sacar un pequeño grupo, o dedicar un pequeño porcentaje del presupuesto para I+D: seguro que sería más rentable que ver cómo el dinero se gasta muchas veces en cosas inútiles.
Para terminar, sólo me queda citar esta noticia de Cotizalia en la que se dice que el 32% del presupuesto de Ciencia e Innovación se quedará sin ejecutar este año. Es cierto que no se tiene información suficiente para saber exactamente qué partes del presupuesto del Ministerio quedan sin ejecutar, pero parece que se trata de “firma de resoluciones y de aprobación de convocatorias”, lo que produciría que una parte del dinero destinado a I+D en España se quedara en las arcas del Estado, a buen recaudo… Entonces, ¿para qué tanta pelea y mareo de cifras? ¿Encima va a resultar que al final no podremos disponer de los 8.000 millones presupuestados porque “falta estabilidad en el Ministerio”?
Bueno, tampoco hay que preocuparse mucho más. Por suerte (sé que sonará sensacionalista, pero al final lo son todas las noticias), el Gobierno recorta el presupuesto para la lucha contra el cáncer pero sube las ayudas al cine.
En las fechas en las que nos encontramos se suelen abrir unas cuantas convocatorias para pedir subvención en proyectos de I+D, tanto a nivel nacional como de Comunidades Autónomas. No sé si es casualidad (no creo en ella) o que he prestado un poco más de atención al tema por estar preparando nuestra presentación en alguna de estas convocatorias, pero últimamente se han producido hechos a mi alrededor que me refuerzan en mi falta de confianza en la I+D en España dentro del sector TIC.
Para el que ande un poco despistado a estas alturas, le comentaré que estas subvenciones se otorgan tanto a empresas como a universidades y centros de investigación, ya sean públicos o privados, y, aunque algunas de ellas están restringidas a un tipo concreto, generalmente es posible (y altamente recomendable) acudir formando consorcios.
En primer lugar, me gustaría plantear cuál es el objetivo de una de estas subvenciones. No existe una respuesta única, pero en general dan cobertura a estudios de viabilidad, a proyectos de investigación industrial o de desarrollo, a programas de gestión de contenidos y a programas de formación. Es decir, que el objetivo puede ser cualquiera: investigación de base, investigación aplicada, desarrollo de prototipos, implementación de sistemas comerciales, formación, etc. Pero, ¿es realmente el objetivo el que marca el destino final de estas subvenciones?
Voy a intentar analizar algunos de los niveles a los que se incumplen los objetivos de los programas de I+D (que, por otra parte, deben coincidir con los objetivos declarados en los proyectos):
- Investigadores. En algunas ocasiones los objetivos del proyecto se relegan por los del propio investigador, convirtiéndose en otros más egoístas que pueden ir del “sacarse una tesis” o “engordar el currículum” (aunque es totalmente necesario realizar una buena fase de difusión de los resultados de una investigación, en algunos momentos llega a ser más importante la propia difusión que los resultados en sí mismos) hasta el “financiarse unas vacaciones” (y no me refiero a un “ya que voy allí, aprovecho”, sino a un “de los 4 días de congreso, voy al que me toca exponer a mí y el resto me los paso de turismo”).
- Centro de investigación (empresa, universidad, etc.). Esta semana escuchaba comentarios “pestilentes” acerca del control que está empezando a tener el Gobierno sobre la participación de los investigadores en un número adecuado de proyectos. Supongamos un investigador que dedique 20 horas semanales a tareas generales de la empresa o universidad y las otras 20 a un proyecto de I+D subvencionable por el Estado, una Comunidad Autónoma o la Unión Europea. Es un hecho común que el número de horas subvencionadas por parte de diferentes programas para el mismo proyecto superen ampliamente esas 20 reales, de manera que lo que suele ocurrir es que se busca obtener diversas subvenciones para costear más del 100% del mismo trabajo del mismo proyecto. Y si bien es cierto que muchas convocatorias de subvenciones son incompatibles entre sí para un mismo proyecto, siempre hay mane
ra de esconder la realidad para poder optar a todas ellas. Ese control que comentaba ha pillado por sorpresa a unos cuantos, y claro, ahora están empezando a rasgarse las vestiduras cuando se han visto obligados a renunciar a un determinado proyecto o a quitar a un investigador que ya ha superado su límite, para tener contratar y meter a uno nuevo. ¿Y por qué se trata de una práctica extendida?: pues porque la subvención no costea el 100% de los recursos dedicados al proyecto y, claro, la picaresca en España no es que precisamente brille por su ausencia… - Transferencia de tecnología. En muchos de estos programas el objetivo final es la transferencia de tecnología (conjunto de acciones orientadas a facilitar el rendimiento comercial en el mercado de los resultados de las actividades de I+D), y sigue siendo uno de los principales caballos de batalla con los que nos encontramos. Hace pocos días leía en “Alicia en el País de las Inversiones” que las empresas tienen que considerar la posibilidad de investigar apoyándose en universidades y centros tecnológicos. Supongo que para una empresa que se encuentre en la necesidad de investigar y no tenga experiencia, la situación debe ser parecida a la de un investigador que quiere montar una empresa para convertir su investigación en un producto y no sabe por dónde empezar (esta última la conozco bien
). En mi opinión, la culpa es de las dos partes: pocas empresas se acercan a la universidad para aportar su enfoque comercial, así como pocas veces la universidad se siente con la capacidad (o necesidad) de acercarse a una empresa para ofrecerle un producto final (los Avanza intentan solucionar esto en cierta medida). Muchas veces ocurre que en la universidad se generan proyectos de I+D que no son más que ideas peregrinas que pueden tener un cierto interés en cuanto a investigación de base se refiere, pero que resultan totalmente inútiles para su aplicación a la “vida real”. ¿Y si esa investigación de base se fusionara con la “utilidad” de un producto? Aunque conozco unos cuantos casos en los que se persigue ese objetivo, lo cierto es que conozco aún más casos en los que el alejamiento es total.
Lo curioso es que en España existen investigadores de calidad (y muchos) que podrían ayudar al desarrollo de nuestras empresas tanto a nivel nacional como internacional, y lo malo es que lo que parece importar no es la investigación en sí misma ni tampoco el objetivo del proyecto, sino la cantidad de artículos y congresos (en el caso universitario) o la financiación de personal. Y se olvida la transferencia de tecnología en cuando se termina el proyecto: si es una universidad, automáticamente se desecha y se pasa al proyecto siguiente; si es una empresa, muchas veces tampoco se le saca el rendimiento debido.
Evidentemente, hay casos de todo tipo, y seguro que por cada caso que me podáis contar de malgasto de subvenciones habrá al menos otro de buena utilización. La generalización nunca es buena, pero es increíble la cantidad de dinero público que se puede llegar a “tirar” con estos asuntos. No sé si en algunas ocasiones se puede llegar a aplicar el término malversación, pero casi prefiero pasar de puntillas por este tema…
La innovación en España: ¿Problema o estorbo?
22-octubre-2008
Antes de nada, tengo que decir que este post tiene más sentido si leéis esta entrada de mi amigo JoSeK en su blog sobre el problema de la innovación en España. La verdad es que me cuesta mucho no estar de acuerdo con él en muchos de los temas que tratamos. A veces incluso parece que tenemos parte de las neuronas conectadas de la misma manera. Pero en este tema en concreto no es que esté de acuerdo, sino que me parece que se queda hasta corto.
El problema de la investigación aplicada no se circunscribe únicamente a los jóvenes investigadores. Podría citar ejemplos de varias universidades que tratan especialmente bien a sus investigadores “teóricos” (por llamarlo de una manera) y miran con cierto aire despectivo a los investigadores (jóvenes y veteranos) que prefieren crear aplicaciones menos complejas y elaboradas, pero más cercanas a las necesidades de la sociedad o, al menos, a lo que la sociedad está preparada para recibir.
Pero lo mejor de todo es que una gran parte de las investigaciones de élite que se realizan en Estados Unidos no tienen detrás a un estadounidense: desde orientales hasta indios, pasando por sudamericanos y europeos de toda la geografía, los estadounidenses tienen que “comprar” mentes que aprovechen su buena organización, infraestructura y soporte financiero. Y dentro de todas estas nacionalidades, un porcentaje importante lo representan los españoles. Estamos cansados ya de oír que tal médico ha tenido que irse fuera para poder investigar en condiciones, o que nosequé físico ha tenido que emigrar para poder tener un equipamiento decente. Como ocurre con todo, parece que aquí damos más valor a lo que viene de fuera simplemente porque no es español. Supongo que la idea de que somos unos chapuzas está más arraigada aquí que en el resto del mundo.
Pese a que algunos presumen con cierto aire bohemio de valorar la innovación y animan a los españoles a crear proyectos con una cierta componente de I+D, parece que la mayoría de las empresas prefieren que se deje la investigación para los demás, y aprovechar lo que viene del extranjero. Lo que no ha sido creado fuera no puede tener valor; lo que no ha sido probado primero más allá de nuestras fronteras no puede tener éxito. Vamos, que prefieren “importar” conocimiento (¿copiar?), porque en realidad la investigación en España les estorba. Y esto no es algo que podamos achacar sólo al capital privado; el porcentaje del presupuesto destinado en España a la investigación es claramente inferior a la media de los países de la OCDE. Claro, que esto no es algo que deba sorprender si tenemos en cuenta que estamos también a la cola en cuanto al gasto en educación…
Por cierto, que nadie se tire de los pelos con lo de las copias. No veo mal copiar ideas o conceptos que funcionan por ahí. Lo que veo mal es no valorar las innovaciones que puedan ayudar a mejorar copias o que busquen explorar nuevas ideas.
Por suerte, esto no es así en todos los casos. Todavía quedan empresas que apuestan por el potencial español, y existen organismos que ayudan al desarrollo de la investigación aplicada. En el ámbito tecnológico, podríamos hablar del CDTI a nivel nacional, o a nivel regional de los servicios que ofrece Madri+d, aunque estoy seguro que en el resto de España existirán otros similares.
Por otro lado, me hace especial gracia lo de los super-programadores americanos. Es cierto que el cine ha hecho mucho daño con la imagen que proyecta de estos profesionales (sé que ocurre también con abogados, médicos, etc., aunque no es el tema ahora), pero es que a estas alturas cualquiera que esté cercano al mundo tecnológico debería saber que es una exageración buscada. Nadie piensa que existan soldados como Rambo o espías como James Bond, capaces de matar a miles de oponentes con la mirada o de coger las balas con los dientes. Y, sin embargo, todavía muchos aceptan el estereotipo de programadores que conocen todos los lenguajes, que son capaces de hackear cualquier sitio de alta seguridad en minutos, que interconectan diferentes sistemas operativos como si fueran churros, o que consiguen romper algoritmos de encriptación en un periquete. Y todo esto desde un garage en el que tienen 20 monitores, un equipo de superordenadores, un teclado y ningún ratón. Al menos, lo que sí respetan es la pinta de frikis…

