Genolab: La excepción a la regla
8-julio-2009
Ya he comentado muchas veces lo cortos de miras que somos en España a la hora de valorar los proyectos tecnológicamente innovadores o con una gran componente de investigación; tantas que no voy a hacerlas referencia con enlaces. Por suerte, de vez en cuando, muy de vez en cuando, aparece alguien con una visión más amplia que tiene la osadía de contradecir este axioma. Ayer, en el Iniciador de Madrid, pudimos comprobar cómo Alejandro Suárez ha tenido los huevos de apostar por un proyecto que se sale de la típica copia que suponen la mayoría de los proyectos de Internet.
No me voy a extender contando de qué va; para eso recomiendo leer la entrada que Javier Martín escribió durante la charla. “Simplemente”, decir que Genolab (así se llama el proyecto) se trata de un servicio que permite identificar posibles enfermedades de los usuarios a través de la decodificación de parte de su ADN.
Esto, por sí mismo, ya es mucho, muchísimo: un proyecto que se basa en gran parte en Internet y que es beneficioso para la sociedad (en España esto parece una utopía). Alejandro reconocía que en la actualidad “sólo” se pueden detectar ochentaypico patologías y alergias, pero en un futuro se podrán agregar nuevos descubrimientos que aumentarán esta lista.
Y vale, ya existen otros servicios similares fuera de España. Sin embargo, yo no usaría otro; ya me han ganado tocándome la fibra sensible, como si mi suegra hubiera sabido cocinar bien y me hubiera conquistado por el estómago. Solo que, en lugar de la cocina, me han dado un caramelo aún mejor: la posibilidad de aportar con mi información genética a algo realmente importante para la sociedad.
Según Alejandro, pretenden que los datos que vayan recopilando se puedan descargar a través de internet (debidamente desasociados de sus usuarios, como manda la LOPD), para ser utilizados con fines de investigación; es decir, quieren constuir una base de datos genética open source. No sé si os dais cuenta, pero tener acceso a una base de datos con millones de datos sobre genes y enfermedades es un verdadero diamante en bruto, un caldo de cultivo para salvar millones de vidas futuras, y la posibilidad de acceder a ella de manera libre y gratuita es un verdadero sueño para muchos investigadores en biotecnología.
En fin, esto no es algo que posiblemente volvamos a ver, al menos a corto plazo. Mañana las noticias seguirán siendo nuevos clones de redes sociales, inmobiliarias virtuales y agendas online.
EDITADO: Recomiendo la lectura de las reflexiones de JoSeK sobre Genolab en su blog sobre Sistemas Inteligentes.
Los servicios en Internet y el coste de la no calidad
27-marzo-2009
Pongámonos en el lugar de una empresa que pretende desarrollar un servicio para Internet. Está formada por un equipo que quiere ofrecer el mejor servicio posible a cierto conjunto de usuarios en un mercado específico, y se comen la cabeza determinando qué funcionalidades pueden ser indispensables, cuáles pueden aportar un valor añadido y cuáles pueden resultar útiles o de interés para un usuario avanzado. Después determinan su estrategia de lanzamiento, teniendo que decidir entre el “release early, release often” (lanza pronto y lanza a menudo) o un modelo en el que sólo se lanza cuando se tiene una aplicación muy completa. Pongamos que el equipo se decide la primera opción, que le permite tener un feedback continuo por parte de los usuarios que le ayude a orientar su servicio lo mejor posible; al fin y al cabo, los usuarios son los reyes de Internet. Pongamos que, como resultado, su servicio termina siendo utilizado por millones de personas. Tiene sentido: el servicio se ha ido desarrollando en base a las necesidades que los usuarios han ido mostrando, y su calidad se ha ido ajustando a las expectativas y de los usuarios.
Generalmente, cuando se habla del coste de la calidad (o de la no calidad) se hace referencia al coste que representa para la empresa aplicar procesos de calidad en el desarrollo de los productos o servicios, así como su inspección y el coste asociado a los fallos del producto o servicio para cumplir los requisitos. Sin embargo, me voy a centrar más en la percepción que los usuarios tienen de la calidad de un servicio en Internet, entendiendo por calidad la primera definición que hace la RAE:
Propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor
O la que actualmente aparece en la Wikipedia:
La calidad de un producto o servicio es la percepción que el cliente tiene del mismo, es una fijación mental del consumidor que asume conformidad con dicho producto o servicio y la capacidad del mismo para satisfacer sus necesidades.
La anterior es una historia que hemos visto repetida múltiples veces a lo largo de los últimos años, pero faltan elementos para terminar de contarla. No hemos comentado que la aplicación tuvo muchos problemas de escalabilidad, lo que provocó múltiples caídas del sistema durante meses. No hemos comentado que existía ya algo similar (incluso más completo), pero que era de pago. No hemos dicho que no existía un manual de usuario más o menos claro. No hemos comentado que el servicio tenía deficiencias de seguridad, facilitando que cualquier hacker pudiera obtener contraseñas e información personal de los usuarios. Tampoco hemos dicho que su servicio de atención al cliente tardaba varios días en responder… cuando lo hacía.
Ahora tenemos la historia completa, pero tampoco es una historia que nos resulte ajena. No lo voy a hacer, pero podría citar unos cuantos servicios famosos y con muchos usuarios que se ajustan bastante a esta descripción (seguro que todos los tenemos en mente). ¿Por qué, a pesar de todo, estos servicios tienen tantos usuarios? Pues no lo tengo claro. A veces parece que la gente utiliza ciertos servicios sólo porque ya conocen a otras personas que los usan, o porque se pueden crear una cuenta en dos patadas, o porque ya tienen un perfil de usuario creado que no quieren perder al cambiarse a otro sitio, o porque la interfaz les resulta cómoda, o quizás porque, si es el servicio más utilizado, tanta gente no se puede equivocar.
Si intentáramos establecer un instrumento de medida de la calidad desde el punto de vista del usuario, deberíamos tener en consideración múltiples factores. Por ejemplo, el Dr. Cristóbal Fransi en su tesis trata la evaluación de la calidad de los servicios virtuales referida a los clientes, estableciendo 25 criterios organizados en torno a la imagen corporativa y la calidad funcional ofrecidos. Mª Carmen Lozano y Federico Fuentes añaden en su libro sobre valoración de empresas en Internet otros 4 criterios referidos a la calidad técnica. El problema es que, como ya hemos comentado, parece que en la vida real esto no es aplicable; parece que la no calidad en Internet, según estos factores, muchas veces no representa un coste en términos del éxito que puede llegar a tener el servicio.
Tampoco esto significa que debamos dejar de lado el establecimiento de algún tipo de medida que ayude a medir la calidad. Supongo que al final lo que ocurre a menudo es que lo importante no es el propio servicio, por extraño que pueda sonar. Lo importante viene marcado por una serie de condicionantes externos que actúan sobre el propio servicio para conferirle un valor añadido de cara al usuario. El márketing y la comunicación, evidentemente, tienen mucho que ver (no voy a descubriros nada), pero existen otros elementos que también inciden y que darían para un post entero. Y de entre todos esos elementos externos, sí quiero destacar lo que está significando la simbiosis entre servicios de Internet y aplicaciones.
Particularmente curioso me parece el caso de Twitter en este sentido. Quizás sea una opinión personal, pero Twitter me parece una buena idea mal ejecutada (no es que tenga fijación con ellos, pero…) y que sólo ha hecho una cosa bien (y no sé si ha sido suerte…). Obviando que Twitter ha pasado por varios de los fallos de calidad que hemos comentado antes, desde mi punto de vista lo que aplica un valor positivo a su calidad es la gran cantidad de aplicaciones que han sabido aprovechar este servicio para crear herramientas más útiles que permiten gestionar la información de forma eficaz y eficiente, o simplemente crear mashups que lo integran con otros servicios. El valor real de Twitter, para mí, reside únicamente en su centralización de usuarios, relaciones y mensajes.
Puede ser que, en gran parte, la calidad de los servicios en Internet esté empezando a verse marcada por la interacción entre servicios, que los usuarios estén empezando a valorar aspectos como la compartición de un solo perfil entre varios sitios. En cualquier caso, los cambios en Internet son tan rápidos que lo que vale hoy seguramente no sea así en dos años, y esto hace que la percepción de la calidad de los servicios por parte de sus usuarios sea algo dinámico, constantemente cambiante y, de alguna manera, casi diría que misterioso. Quién sabe, a lo mejor al final resulta que la calidad es simplemente eso: la capacidad de adaptación…
Cerca de cuatro millones de ciudadanos no pueden acceder a la banda ancha en España en función de su sitio de residencia. A este indicador negativo para el desarrollo de la Sociedad de la Información en España se le podrían sumar bajas masivas de clientes del ADSL más lento y caro de Europa.
Las entidades representativas de la comunidad internauta, los profesionales y los consumidores informáticos en España estiman en cuatro millones la cifra de clientes de banda ancha -ADSL y cable- que podrían darse de baja si finalmente se confirma el acuerdo que REDTEL está negociando con las sociedades de gestión de los derechos de autor abanderadas por la SGAE, para que en España se den tres avisos antes de desconectar o ralentizar la conexión a Internet por usar redes P2P.
A la disminución de ingresos se sumarían las posibles indemnizaciones que podrían derivarse por incumplimiento de contrato de las operadoras y las sanciones aplicables en base a los artículos 8 (“Restricciones a la prestación de servicios y procedimiento de cooperación intracomunitario”) y 11 (“Deber de colaboración de los prestadores de servicios de intermediación”) de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, modificado por la Ley 56/2007, de 28 de diciembre, de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información.
Mientras las operadoras de telecomunicaciones tratan de sortear la crisis, las sociedades de gestión de los derechos de autor intentan conseguir prebendas para las empresas productoras de contenidos, tratando de convencer a todo el mundo de que el intercambio de archivos entre particulares por Internet es un acto delictivo y que supone fuertes pérdidas al sector de entretenimiento.
Sin embargo tanto la fiscalía como las sentencias dictadas establecen que el intercambio de archivos con copyright restrictivo por redes P2P no es un delito y no es punible de ninguna forma cuando se trata de archivos públicos o bajo licencias copyleft (la mayoría de los casos).
Las propias entidades de gestión de derechos de autor han reconocido en el “Informe de la industria de contenidos en España”, publicado por ASIMELEC, que no hay una bajada de ingresos en el sector y que solo la música tiene un retroceso en la venta a través del canal tradicional (aunque no se informa del aumento de ingresos por, entre otros, actuaciones en directo, descargas y publicidad).
Lo cierto es que las negociaciones que se están llevando a cabo bajo el auspicio del Ministerio de Cultura, pueden suponer que algunas de las empresas más solventes y con mayor capacidad tecnológica de España empiecen a perder clientes a marchas forzadas. Lo que repercutirá en su cuenta de resultados y en su capacidad de mantener el empleo.
Pero lo más grave es que un acuerdo de esta naturaleza atenta contra la libre competencia, frena en seco el acceso a la Sociedad de la Información en España menoscabando los derechos civiles de los ciudadanos y alejando aún más el derecho constitucional de acceso a la cultura y al conocimiento.
Firmado: Francisco Carrero y miles de firmas más. Pon la tuya publicando el texto en tu blog.
La autarquía en internet
22-enero-2009
El Ministro Miguel Sebastián pedía ayer que consumiéramos productos españoles para salvar empleos. Me vienen a la cabeza mil ideas, pero voy a tratar de ordenarlas.
Ayer escuché en alguna radio que en la UE hacer algo así es ilegal… por ese detallito acerca del libre comercio. Pero, en cualquier caso, sea o no sea legal, me imagino lo bien que les habrá sentado a los dirigentes europeos. Seguro que Angela Merkel estará muy contenta de que, por ejemplo, dejemos de comprar coches alemanes. Es posible que lo celebre incitando a los alemanes a que dejen de hacer turismo en España, y supongo que todo esto será genial para evitar el paro en nuestro país; y no me refiero sólo al turismo, sino también a los concesionarios de coches. Pero seguro que los trabajadores de los McDonalds y similares también habrán celebrado esta ocurrencia: ahora resulta que conservar sus puestos de trabajo tiene menor prioridad porque trabajan para una multinacional extranjera. ¿Y qué pasa con la energía? Nosotros no somos capaces de autoabastecernos, pero igual podemos ponernos a dar pedales muy rápido para cargar una dinamo. ¿Y las materias primas? Por ejemplo, tenemos productores nacionales de gasolina, pero el petróleo lo tenemos que importar.
Pero vamos a lo que importa en este blog. ¿Qué ocurriría si tuviéramos que autoabastecernos de servicios de internet? Por un lado, existen algunos proyectos que compiten e incluso superan a los gigantes multinacionales, generalmente aprovechando la ventaja del lenguaje (Tuenti está al nivel de Facebook; Menéame supera a Digg; Bitácoras compite con Technorati; Yes.fm está al nivel de Last.fm…), también hay plataformas que dan servicios relacionados con el mercado español sin competencia extranjera (Idealista para la búsqueda de pisos; Vueling, eDreams, MuchoViaje y mil más para viajes; Loogic para proyectos nacionales en internet; webs para los mercados de segunda mano; etc.), y hay unos cuantos proyectos que, sin competir demasiado como los “originales que vienen de fuera”, tienen su hueco y, en caso de autarquía, proporcionarían el servicio.
Pero, ¿hay en España algún buscador que pudiera suplir rápidamente a Google o Yahoo? ¿Existe un sucedáneo de Youtube o Flickr que dé ciertas garantías? ¿Cómo twittearíamos? ¿Qué servicios alternativos españoles hay para Google Reader, Maps o Docs? ¿De dónde sacarían nuestros estudiantes los textos de sus trabajos sin poder acceder a la Wikipedia?
Y en el otro extremo, ¿cuántas aplicaciones españolas cusarían perjuicios en el extranjero si sólo prestaran servicios en España? Podríamos decir que Strands o Berggi están muy bien posicionadas, pero estas empresas con base española han tenido que emigrar a Estados Unidos (como casi cualquier otra que se te ocurra).
Evidentemente, he planteado una situación extrema que nunca se va a dar, pero el análisis de todo esto me vuelve a llevar, como ocurre siempre, a la necesidad de impulsar uno de esos grandes desconocidos y olvidados en España: la INNOVACIÓN.
(Por cierto, el enlace a la entrada sobre innovación en la Wikipedia está dedicado a aquéllos que todavía no saben lo que significa :p)
¿Qué buscador la tiene más larga?
20-septiembre-2008
Uno de los grandes problemas de los motores de búsqueda comerciales es la no existencia de una colección estandarizada de pruebas que permita comparar de forma más o menos objetiva la calidad de los resultados que devuelven (lo que sería algo parecido a los típicos benchmarks empleados para comparar rendimiento de software y hardware). Sin embargo, en el entorno de la investigación sí existen varias conferencias que han establecido sus propios estándares; por ejemplo, la Text REtrieval Conference (TREC) lleva desde 1992 impulsando la investigación en el campo de la Recuperación de Información (IR, Information Retrieval), proporcionando la infraestructura necesaria para la evaluación a gran escala de metodologías de IR, e intentando aumentar la velocidad de la transferencia de tecnología entre los laboratorios de investigación y los productos finales. Gran parte de las tareas propuestas en las diferentes áreas de investigación de la IR (llamadas tracks) han estado orientadas a mejorar diversas tecnologías que pueden ser aplicadas posteriormente a los motores de búsqueda, y durante los años han participado grupos de investigación de todo el mundo y de niveles muy altos, por lo que su contribución ha tenido que ser necesariamente importante.
Sin embargo, últimamente nos hemos encontrado algunos “casos reales” (por diferenciar de alguna manera el ambiente investigador del comercial) que me han hecho dudar de esta contribución. Si en Julio se armó un gran revuelo con las comparaciones entre el número de páginas que indexaban Google y Cuil (y, por tanto, que era capaz de devolver para una misma búsqueda), ayer leía en ReadWriteWeb una comparativa entre Cognition, Hakia y Powerset acerca de quién posee la ontología con mayor número de conceptos y relaciones (lo que en Cognition denominan “mapa semántico”).
Yo no me considero un experto, pero sí tengo buenos conocimientos de las diferentes técnicas aplicadas a los buscadores: mi proyecto fin de carrera fue un buscador de características similares a Google, y mi tesis doctoral está centrada en la aplicación de diferentes técnicas a la Recuperación de Información de textos biomédicos (entre las que se encuentrar las semánticas). Sin entrar en consideraciones técnicas, tengo claro que, más que una cuestión de cantidad (más páginas, más conceptos, más relaciones, más reglas…), todo debería reducirse a una cuestión de calidad, y disponer de más información no significa que la sepas (o puedas) tratar mejor. Tengo que decir que la situación que estamos viviendo actualmente con los buscadores me parece más una pelea por captar usuarios que una pelea por demostrar quién tiene la mejor tecnología (si es que eso ocurre). Es algo que me decepciona (sobre todo por parte de Google), pero tampoco es algo que me extrañe: en el mundo real, la información y el conocimiento son lo menos importante…
Internet y la fiabilidad de los usuarios
16-septiembre-2008
Ya he comentado en varias ocasiones mi desconfianza hacia los sistemas de recomendación de información en Internet (tipo Digg, para entendernos), y también ha sido tema de debate con algunos de mis amigos. Hace pocos días, comentando con JoSeK sobre la manera de valorar la fiabilidad/honradez de los usuarios en internet, él sugería la posibilidad de crear de alguna manera un perfil único que identificara a cada usuario en Internet y que tuviera asociado un cierto nivel de confianza. Este valor podría subir o bajar en función del comportamiento del usuario en los diferentes sitios de Internet, e indicaría de alguna manera el grado de fiabilidad no sólo de sus opiniones, sino de su comportamiento.
Evidentemente, esta idea tiene una gran complejidad en muchos sentidos, incluso más allá de la posibilidad práctica de su implementación. Pero no me parece en ningún caso una idea descabellada. Muchos autores han hablado sobre los problemas que presenta la llamada “sabiduría popular” y su aplicación a distintos órdenes de la vida: desde los problemas de la democracia que plantea Giovanni Sartori en su libro “Teoría de la Democracia”, hasta los problemas que señala Tim Berners-Lee sobre la desinformación en Internet, provocada por la confianza ciega en la información que circula por la red.
Recomiendo la lectura de este post de Mark Hopkins en Mashable, en el que se intenta justificar por qué la sabiduría popular no es la respuesta para todo. Si habéis visto alguna vez el programa “¿Quién quiere ser millonario?”, el jugador tiene el llamado “comodín del público”, que le permite pedir al público ayuda para decidir cuál de las respuestas es la correcta. En preguntas sencillas (populares), suele dar buen resultado, pero en el momento en que el conocimiento es un tanto especializado, el público falla casi siempre. Para mí, si quisiéramos otorgar un cierto nivel de confianza a los usuarios de Internet, no podríamos utilizar un único valor. Todos tenemos conocimientos de diferentes niveles en distintas áreas, y eso tendría que quedar reflejado de alguna manera.
Reacciones a FlickrBabel
17-agosto-2008
Parece que, poco a poco, FlickrBabel va teniendo una buena acogida. Como comenta JoSeK en su blog, las últimas mejoras en FlickrBabel han despertado un montón de reacciones, la inmensa mayoría muy positivas. Entre otros, tenemos que agradecer sus buenos comentarios a Loogic y KillerStartUps, pero son muchos los blogs que comentan el funcionamiento y utilidad del servicio.
De momento, una sencilla búsqueda en Google devuelve más de 5.000 respuestas, y citan el servicio en múltiples blogs a nivel mundial (España, Estados Unidos, Argentina, Francia, China, Japón, Brasil, Colombia…).
Si queréis estar al tanto de los avances, podéis consultar en el blog de Wipley, pero también hemos creado una cuenta en twitter que iremos actualizando con mayor frecuencia.




