Quien bien te quiere, bien te aconsejará
20-abril-2012
… o, al menos, lo hará con buena intención.
Recuerdo cómo encajaba de mal los primeros consejos que recibí de gente con experiencia y recorrido en Internet. Ellos eran capaces de ver los fallos que íbamos a cometer porque ya se los habían encontrado, pero a mí me sentaba mal que me los mostraran.
Ahora lo veo de otra manera. No voy a negar que a veces no hago caso de lo que me aconsejan, porque prefiero ser yo quien se equivoca a que me equivoquen otros, pero sí que me lo tomo mejor y lo tengo mucho más en cuenta. Al fin y al cabo, parte de lo que he aprendido a golpes me lo hubiera evitado siendo un poco más racional y menos “cabezón”.
Ahora tengo claro que los que nos contradicen no lo hacen como un ataque, y simplemente nos quieren hacer ver una una realidad que preferimos no reconocer. Pero desconfiamos de los que nos muestran lo negativo, y sin embargo tenemos una gran facilidad para hacer caso de las historias de éxito que leemos en los medios, que escuchamos en los eventos de emprendedores o que vemos en las películas. Simplemente porque nos dan ánimo y nos refuerzan en la idea de que vamos a conseguir nuestros objetivos.
En BrainSINS tenemos la suerte de contar con un Consejo Asesor formado por gente que nos ayuda y nos aconseja, pero que no tiene problemas a la hora de “darnos caña” cuando es necesario. Tanto Ángel María Herrera como Elena Gómez de Pozuelo, Javier Martín y Pablo Fdez. Burgueño nos dan
refuerzo positivo, pero también nos hacen crítica (constructiva
) que nos ayuda a ver nuestros fallos. Y además contamos con un buen número de amigos por el camino que nos han ayudado y nos han hecho plantearnos de arriba a abajo un montón de aspectos de nuestro negocio. No querría dejar a nadie fuera, pero tanto Javier Cuervo como Evaristo Babé han sido especialmente de gran ayuda, y en ciertos momentos han sido clave para que hayamos podido llegar “vivos” hasta ahora.
Yo, la verdad, procuro no dar muchos consejos aunque me los pidan, y el primero que suelo dar es que no me hagan demasiado caso
. Lo primero, porque no soy quién, y lo segundo, porque muchas veces no conozco detalles suficientes como para poder evaluar la situación.
Sin embargo, esta vez me voy a lanzar y te voy a dar un consejo sin conocerte (y no me hagas mucho caso): busca ayuda de gente con quien tengas o puedas llegar tener una buena relación, pero no te fíes de todo lo que te cuentan por ahí, porque quien bien te quiere, no se atreverá a darte un consejo que no haya meditado. Al fin y al cabo, los consejos son gratis, pero las consecuencias te las llevas tú…
Apadrina un proyecto…
4-diciembre-2009
Seth Godin es un tipo digamos… peculiar. Emprendedor desde su más tierna infancia, se graduó en Informática y Filosofía para después especializarse en Stanford con un Master en Márketing. A partir de ese momento, Seth creó unas cuantas empresas y ha publicado 13 libros sobre negocios y marketing, todos ellos con títulos muy sugerentes y directos (por ejemplo, “All Marketers are Liars“) y sobre los que ha empleado campañas virales de todo tipo (su libro “Purple Cow” se vendía embalado en un cartón de leche). De hecho, fue uno de los precursores de la viralidad, acuñando el término IdeaVirus, pero también ha aportado otras ideas como el Permission Marketing. Recientemente ofreció un MBA alternativo de 6 meses en su propia oficina al que aplicaron un total de 340 personas y para el que eligió a 9.
¿Por qué cuento todo esto? El objeto de este post es comentar una idea que leí en su blog hace unos días y que para mí era nueva y un poco extraña, por lo que, antes de publicarla, quería poner en antecedentes sobre el perfil de Seth Godin: un tío con ideas diferentes pero que generalmente llegan a buen puerto…
Generalizando mucho, cuando un negocio necesita dinero existen dos vías principales para conseguirlo: un préstamo bancario o una ampliación de capital que implique la pérdida de una parte de la empresa. Según Seth, los bancos no son una opción si existe un mínimo riesgo, y los VC’s, además de suponer un número total de inversiones pequeño respecto del total de empresas que las necesitarían, sólo invierten si ven una posibilidad clara de exit (cosa normal, por otra parte).
¿Qué alternativa sugiere el Sr. Godin?: vender una parte de los ingresos. Y me explico: en lugar de buscar inversión profesional a cambio de una parte de tu empresa, se podría buscar inversión “amateur” y ceder una parte de tus ingresos por cada unidad vendida, desde la primera hasta la última. Es algo similar a lo que hace un editor de libros, que arriesga un dinero al principio y luego recibe una parte (generalmente alta) de cada libro vendido. En la práctica podría ser algo así con cada proyecto de una empresa, e incluso se podría negociar por tramos, de manera que el ¿”inversor”? recibiría más al principio y menos según se fuera avanzando en tramos de ventas.
¿Esto qué ventaja supone para el inversor? Supongo que, por un lado, el hecho de empezar a recuperar el dinero desde el principio puede ser una fuente de confianza para los inversores no profesionales, pero seguro que hay otros aspectos que se me escapan. En cuanto a inconvenientes, por una parte no tienen ningún tipo de control sobre la empresa si no tienen participación, y además, si no hay ventas y la empresa termina mal posiblemente no podrán llevarse ni un triste ordenador, pero seguro que también se podría negociar algo al respecto.
¿Y para los emprendedores? Seguramente, si esta fórmula da más confianza a los inversores amateurs, les resultará más sencillo encontrar el dinero que necesiten, y además no deberán renunciar a parte de su empresa. Sin embargo, a alguno le puede asustar el hecho de tener que ceder parte de sus ingresos para siempre.
La verdad es que en este post agradecería comentarios a ser posible de las dos partes (emprendedores e inversores). No sé si realmente es una alternativa o si es algo más común de lo que yo pienso.
De momento, si tienes algo de dinero ahorrado y te interesa el concepto, ya sabes, apadrina un proyecto…
La transición de técnico a CEO
6-julio-2009
La semana pasada estuve en una conferencia en el EOI en la que se hablaba sobre el valor de emprender. Alguien me comentó que uno de los ponentes era de las personas a quien mejor había visto en su adaptación de técnico a gestor, proceso en el que me encuentro ahora, y eso me hizo pensar sobre la transición de técnico/emprendedor a CEO. A alguien no técnico le podría parecer un proceso sencillo, y quizás lo sea, pero lo que no resulta es un proceso demasiado natural cuando se debe abordar en un espacio de tiempo relativamente corto.
Desde que conseguí liar a mis compañeros tuve claro que yo tenía que tomar el papel de CEO y dejar bastante de lado la parte técnica que tanto me gusta. Lo cierto es que no sé en qué estado de la transición de encuentro, pero sí he ido identificando algunos aspectos que pueden hacerte perder tiempo por un mal enfoque, y tiempo es precisamente lo que menos se suele tener. Por eso voy a aventurarme a esbozar algún consejillo sobre qué hacer y qué no hacer a cualquiera que esté buscando información para empezar a emprender y ande despistado:
- En primer lugar, hay que ponerse en “modo esponja”. Es importante leer libros y blogs, pero también acudir a conferencias y eventos de networking donde puedas escuchar de primera mano las experiencias de emprendedores que ya han triunfado y/o han fracasado. Siempre he tratado de ponerme en su lugar y plantearme qué hubiera hecho yo en las situaciones críticas que describen; creo que eso da además una primera medida de si realmente estás hecho para ser emprendedor. Si te das cuenta de que no es así, no pierdas más tiempo y busca trabajo…
- Ten claro qué tipo de empresa quieres. Algunos se lanzan a la aventura “para ver qué sale”, otros tienen claro que buscan autoempleo, y otros buscan comerse el mundo. Ten en cuenta que, si pretendes buscar inversión, nadie te va a hacer caso si tu empresa “huele” a pequeña. Si piensas en un crecimiento lineal, mejor pide un préstamo al banco (o casi mejor, espérate unos añitos a ver si vuelven a darlos) y no pierdas demasiado tiempo con temas relacionados con la búsqueda de inversión; si prevés un crecimiento exponencial, desarrolla tu plan de empresa y ponte a buscar la inversión. Lo importante en este punto es que tu papel será diferente en cada caso; de hecho, si en tu empresa es esencial conseguir inversión, casi se puede decir que la mayor parte de tu trabajo será precisamente ése.
- Marca unos hitos. No vale eso de “me pongo con el plan de empresa hasta que lo termine” o “empiezo con la beta y la lanzo cuando esté acabada”. A veces funciona, sí, pero en la mayoría de los casos es mejor poner unos plazos y empezar a tirar con lo que tengas en ese momento. Cuando estás solo o sois pocos, la “autopresión” es necesaria.
Organiza bien tu tiempo. Si estás solo, te va a hacer mucha falta, pero si estás acompañado tampoco te va a sobrar. En este punto hay que ser capaz de establecer muy bien las prioridades y determinar qué puedes hacer tú y en qué te pueden ayudar los demás. El problema es que muchas veces lo quieres hacer tú todo y en ocasiones te centras en lo que te resulta más sencillo, cómodo o cercano, y eso no siempre se corresponde con lo importante o lo urgente. Por eso, en cuanto puedas, contrata a gente para que se ocupe de lo que tú no puedes gestionar, y lo que resulte menos central en tu negocio, subcontrátalo.- Aunque está muy relacionado con el anterior punto, como CEO “de base tecnológica”, creo que esto merece un trato aparte. Ya hemos comentado que habrá que renunciar a muchas de las cosas técnicas que más te gustan (programar, “cacharrear” o mezclar compuestos químicos, lo que sea…), y por eso es especialmente esencial que elijas bien a la persona que va a hacer “el que antes era tu trabajo”. Si tienes a alguien cercano en quien tengas confianza ciega, enhorabuena (ese es mi caso
), en caso contrario, dedica una parte importante de tus recursos a conseguirlo. Si no lo haces, intentarás estar más pendiente de lo que “era tu trabajo” que de lo que “se ha convertido en tu trabajo”.
Evidentemente, habría muchos más aspectos que comentar, pero para un post me parecen suficientes.
La AIEI, o los verdaderos “brotes verdes”
8-junio-2009
Llevo varios días queriendo hablar sobre la Asociación de Inversores y Emprendedores de Internet (AIEI), porque me parecen los verdaderos “brotes verdes” del momento. En una época en la que cada uno va a lo suyo e intenta sobrevivir a esta crisis como puede, se agradece ver que un grupo de emprendedores se atreva a montar una nueva asociación para ayudar a gente con menos experiencia. Yo sólo conozco personalmente a Ángel María y a Alejandro, y tengo que agradecerles a ambos su buena disposición y ayuda cuando me he puesto en contacto con ellos. No tengo ninguna duda de que los demás integrantes de la asociación (Yago Arbeloa, Ismael El-Qudsi, Eneko Knörr y José Antonio Paunero) serán del mismo corte, por lo que estoy seguro de que este proyecto va a servir de gran impulso para todos los que estamos metiéndonos en estos “fregaos” de Internet.
Ya que nuestro Gobierno no coopera en este sentido (por mucho que a Zapatero se le llene la boca de decir que las empresas tecnológicas deben ser la base de la España dle futuro), este tipo de iniciativas (como SeedRocket, BBVAOpentalent y otra multitud de concursos como el de la fundación Everis, Bancaja, etc.) se hacen realmente fundamentales. Ahora sólo queda esperar acontecimientos y ver cómo van avanzando.
¿Quieres motivos para emprender?
22-mayo-2009
Resultan curiosos los diferentes motivos que pueden llevarnos a emprender un negocio: desde motivos completamente intrínsecos y que vienen marcados por nuestro carácter hasta motivos extrínsecos que pueden llegar por situaciones en las que ni siquiera nos gustaría estar. Supongo que todos los motivos son lícitos, y lo importante es precisamente eso, que realmente te motiven, que no sean simplemente un impulso inicial que se va a perder a la primera dificultad con la que te encuentres. Porque eso es algo que hay que tener claro: los problemas surgen con mucha más frecuencia y desde muchos más frentes que si trabajas por cuenta ajena.
Hace poco leía en los blogs de Ángel María y Jordi Bufí sobre sus motivos para emprender, con los que seguro que te sentirás en gran medida identificado. También leí hace unos meses El Libro Negro del Emprendedor, aunque casi parece que su objetivo está más cercano a animar a que la gente no emprenda… Y con una sencilla búsqueda en Google podrás a encontrar cientos de miles de entradas con información al respecto.
Sin embargo, hoy he encontrado este video a través de Nodos en la Red que, en sí mismo, ya me parece un buen motivo para emprender.
Cómo mejorar tu networking
11-marzo-2009
El asiduo lector de este blog sabe que no publico un listado semanal de enlaces a los post que me han parecido más interesantes. Y no porque no lo vea útil, sino porque ya hay otros bloggers de mucho más empaque que sacan sus listados (y me dejo a unos cuantos), y mis intereses suelen coincidir bastante. También me gusta leer especialmente el de JoSeK, porque dentro de sus “Batiburrillo Links” ofrece una pequeña descripción y opinión del contenido de cada enlace (si algún día me decido a hacerlo, le copiaré;)). De vez en cuando, eso sí, aprovecho el tema de un post concreto para comentarlo y ofrecer mi opinión, sobre todo si se trata de una entrada en inglés. Sin embargo, hoy voy a hacer una excepción y sólo voy a poner un enlace a un artículo de Marek Fodor que cuenta justo lo que a mí me hubiera gustado saber y lo que me hubiera gustado escribir sobre el networking: 20 consejos para mejorar tu networking.
Los emprendedores y la persistencia
5-marzo-2009
Cuando lees o escuchas recomendaciones, cuando hablas con un emprendedor o inversor de éxito y te da consejos, uno de los que suele aparecer con mayor frecuencia es: “sé persistente”. Esta persistencia se podría interpretar además de dos maneras: 1) persistencia con tu proyecto actual para conseguir que salga adelante y 2) persistencia a la hora de emprender otro proyecto si el anterior no te ha ido bien. En este último sentido, resulta también muy común escuchar que en sitios como los EE.UU. consideran positivo en el cv de un emprendedor que haya quebrado 1 ó 2 empresas previamente (aunque claro, mejor si las anteriores salieron bien).
Casi de casualidad he llegado hasta este estudio llevado a cabo por profesores de la Escuela de Negocios de Harvard, en el que se analiza precisamente la importancia de la persistencia a la hora de emprender. Este estudio ha considerado una muestra de casi 9.000 emprendedores en todos los sectores entre los años 1975 y 2000, aunque creo que se puede apllicar muy bien al sector de internet si tenemos en cuenta que el 90% pertenece al rango 1990-2000 y que la mitad estaba centrada en la industria clasificada como “Internet y Ordenadores”.
La principal conclusión que los propios autores extraen es que los emprendedores con un bagaje de éxito tienen mayores probabilidades de conseguir un éxito en su siguiente proyecto que aquéllos que previamente han fallado o lo intentan por primera vez. En el documento hablan de un posible efecto “aprender con la experiencia”, en el que las habilidades, los contactos y las ideas que han aprendido de sus experiencias previas les proporcionan una ventaja en las posteriores. Los números dicen que el 30,6% de los emprendedores que ya han tenido éxito lo volverán a tener, mientras sólo el 22,1% de los que ya han fallado conseguirán un éxito en el siguiente proyecto, cifra que baja hasta el 20,9% para los novatos. A los autores esto les sugiere que no es la propia experiencia por sí misma lo que mejora las posibilidades de éxito, y que el potencial de las habilidades del emprendedor son aún más determinantes.
Otra conclusión interesante se refiere a los factores que determinan a los emprendedores “en serie” (emprendedores que crean un negocio tras otro). En su opinión, los mejores y los peores emprendedores no se convierten en emprendedores en serie. Los primeros, o son demasiado ricos o están quizás demasiado involucrados como para empezar nuevos negocios; los segundos tienen menos posibilidades de conseguir financiación otra vez, y tal vez esta pueda ser la razón para que la tasa de éxito para los novatos y los que ya han fallado una vez sea tan parecida.
En mi opinión, los resultados sí parecen demostrar la “sabiduría popular” que otorga importancia a la persistencia. Sin embargo, antes de este estudio pensaba que la diferencia sería aún mayor…
De vuelta a los proyectos de garaje
28-noviembre-2008
La interesante reflexión de Javier Martín sobre el valor actual de un proyecto me ha hecho pensar que vamos a volver a una época con muchos proyectos “de garaje”. Una de las primeras recomendaciones que te da un inversor es que dejes tu trabajo y te dediques en cuerpo y alma al proyecto, pero claro, sin recursos no hay manera… Y no hablo ya de tener un sueldo para los emprendedores, sino de disponer de recursos para pagar al resto de los empleados y toda la retahíla de inversiones y gastos que Javier ya explica muy bien en su post.
El caso es que si un emprendedor prevé 6 personas para formar un equipo de trabajo y lo tiene que reducir a 3 porque sólo consigue la mitad de inversión, el problema no es sólo que pueda tardar más tiempo en desarrollar el producto, o en conseguir los clientes, o en tener ingresos; el problema también es que, en la mayoría de las situaciones, 3 personas no van a cubrir todos los perfiles que necesita.
En ese caso, ¿por qué no planteártelo como un proyecto de garaje? Por un lado, no necesitarás buscar inversión y podrás dedicarte por completo al proyecto, y por otro, el burn-rate será muy bajo, casi nulo. Así, si vienen mal dadas, no tendrás problemas de pago a empleados o deudas con bancos y proveedores. Si el gran problema de las pymes en los próximos meses va a ser la falta de liquidez a corto plazo, quizás sea mejor pasar el temporal sin tener gastos e ir a tu ritmo en ratos libres y fines de semana.
No sé, pero es posible que volvamos a asistir a una época en la que triunfen más proyectos de garaje, y no sólo por su calidad, en muchos casos, quizás por que desaparezca la competencia. Por si alguien lo duda, no es que me parezca la mejor opción, pero, ¿quién sabe?, en vista de cómo están las cosas, lo mismo no nos queda otra posibilidad…
Actualización: En Barrapunto acabo de encontrar la referencia a una start-up de garaje española de éxito.
Wipley en el Taller de Emprendedores del FICOD
25-noviembre-2008
Siguiendo con la gran cantidad de eventos que hemos tenido este mes, hemos publicado en el blog de Wipley los detalles acerca de nuestra participación en el Taller de Emprendedores que tendrá lugar en el FICOD el jueves 27 de noviembre. Si alguno de vosotros va a estar por allí, estaré encantado de saludarle
.

No busques inversión, crea tu propio equipo de inversores
24-noviembre-2008
En ocasiones, el mal uso del lenguaje nos lleva a cometer injusticias con algunos términos. En los últimos años parece que la palabra sinergia ha ido adquiriendo connotaciones negativas por culpa de un uso excesivo y no demasiado adecuado que la ha convertido en un simple sinónimo de cooperación. Lo importante de la sinergia no es la idea de cooperación que la gente tiene en mente, sino el valor añadido a la cooperación: el resultado obtenido es mayor que el que aporta la simple suma de cada una de las partes.
A la hora de buscar inversión, merece la pena tener en cuenta las sinergias que sepuedan establecer entre el quipo emprendedor y los inversores. Teniendo en cuenta cómo está la situación a todos los niveles, supongo que parece un poco raro pensar que, si ya resulta difícil conseguir dinero de un inversor, podamos además ponernos en plan selectivo. Sin embargo, creo que en cierta forma debemos intentarlo, y trataré de justificar el cómo y el porqué.
Seguramente no pueda decir que cada inversor es un mundo, pero desde el punto de vista de un emprendedor pueden existir muchas variables que demuestren las diferencias. Como ejemplos:
- Algunos sólo buscan invertir su dinero y quizás llevar un control “a posteriori”; otros, sin embargo, prefieren meterse de lleno en el negocio y tomar parte activa.
- Algunos no pueden aportar más que dinero (es una cuestión diferente de la anterior), mientras otros pueden aportar también conocimientos del sector, infraestructura, recursos humanos, acceso a usuarios…
- Algunos ni siquiera pueden invertir dinero, pero sí podrán invertir esos conocimientos del sector, infraestructura, recursos humanos, acceso a usuarios, publicidad…
- Algunos entienden que desarrollar una primera versión (beta) del proyecto es más eficaz si dispones de recursos desde el principio; en otros casos, tener esa beta antes de pensar en invertir es algo imprescindible.
- Algunos dan valor a un proyecto innovador, pero otros prefieren las “importaciones” de proyectos de éxito…
- Algunos consideran que en un plan a largo plazo (entre 3 y 5 años), los objetivos y posibilidades de internacionalización deben estar claras; en cambio, otros sólo quieren saber tus planes para España a corto plazo.
Con todo, lo importante de poder asignar una etiqueta a un inversor en estas (y otras) variables es determinar quiénes pueden ser los principales impulsores de tu empresa, y también cómo vas a enfocarles tu proyecto. En este punto, puedes analizar a los inversores, asignarles un valor que indique lo cercanos que pueden estar a tu proyecto y establecer un ranking. Después, salvo que ya tengas experiencia en estas lides, podrías empezar por la parte de abajo de la lista: quizás sea mejor estrellarse primero contra los que menos posibilidades tienen, o bien menos te puedan aportar. Cuando te sientas preparado, quizás sea mejor seguir por abajo del ranking un poco más, por si acaso…
En ese análisis de cada inversor, también tendría en cuenta el tema de la coinversión. Seguramente deberás buscar varios inversores para conseguir toda la inversión que necesitas, y posiblemente no sería bueno tener en un mismo equipo a gente que haya tenido problemas de coexistencia en el pasado. Busca en los blogs, conoce a gente en los First Tuesday, Iniciador y eventos de ese tipo, y cotillea sobre los inversores. No querrás que problemas externos entren a formar parte de tu empresa.
También puedes considerar varios perfiles y buscar uno o varios de cada. Por ejemplo, un inversor que sólo aporte capital, otro que aporte capital, conocimientos y control, y otro que te proporcione recursos o conocimientos específicos que sean difíciles de obtener. De la misma forma que un equipo de emprendedores debe ser multidisciplinar y complementario, un equipo de inversores con las mismas características puede impulsar un proyecto por encima de lo esperado (sinergia).
En cualquier caso, si llegado el momento no hay muchas alternativas y las que existen “sólo” pueden aportar dinero, seguramente tampoco habrá mucha duda: los reyes magos no suelen traer todo lo que pides en la carta.
Y en cuanto a cómo enfocarles el proyecto, también hay varios puntos a considerar. Por un lado, es diferente si estás en un foro de inversión o si es una reunión con un único inversor. En el primer caso, es conveniente conocer a priori el perfil medio de los asistentes, saber si entre ellos se va a encontrar alguno de los que están arriba de tu ranking y, si es posible, averiguar qué inversiones han salido en años anteriores. Seguramente lo mejor sea adecuar tu presentación a cada foro, pero procura que todos los inversores comprendan al menos los puntos clave de tu proyecto, por si acaso alguien va buscando nuevos mercados.
Si te reúnes con un solo inversor, puedes intentar adaptar tu exposición al análisis que has hecho de él, a lo que has determinado en las variables anteriores. Pero, eso sí, es mejor no cambiar los contenidos de tu proyecto y simplemente cambiar el énfasis en cada punto, destacar aquellos aspectos que más le pueden atraer.
Todo lo anterior puede parecer mucho trabajo: existen muchos inversores en muchos foros y cada uno tiene sus ideas, preferencias y, por qué no, su ego. Pero hay que tener en cuenta que el equipo formado por emprendedores e inversores va a tener que recorrer un largo y difícil camino, y lo mejor es intentar que sea lo más productivo y llevadero posible.

