Ya he comentado en varias ocasiones mi desconfianza hacia los sistemas de recomendación de información en Internet (tipo Digg, para entendernos), y también ha sido tema de debate con algunos de mis amigos. Hace pocos días, comentando con JoSeK sobre la manera de valorar la fiabilidad/honradez de los usuarios en internet, él sugería la posibilidad de crear de alguna manera un perfil único que identificara a cada usuario en Internet y que tuviera asociado un cierto nivel de confianza. Este valor podría subir o bajar en función del comportamiento del usuario en los diferentes sitios de Internet, e indicaría de alguna manera el grado de fiabilidad no sólo de sus opiniones, sino de su comportamiento.

Evidentemente, esta idea tiene una gran complejidad en muchos sentidos, incluso más allá de la posibilidad práctica de su implementación. Pero no me parece en ningún caso una idea descabellada. Muchos autores han hablado sobre los problemas que presenta la llamada “sabiduría popular” y su aplicación a distintos órdenes de la vida: desde los problemas de la democracia que plantea Giovanni Sartori en su libro “Teoría de la Democracia”, hasta los problemas que señala Tim Berners-Lee sobre la desinformación en Internet, provocada por la confianza ciega en la información que circula por la red.

Recomiendo la lectura de este post de Mark Hopkins en Mashable, en el que se intenta justificar por qué la sabiduría popular no es la respuesta para todo. Si habéis visto alguna vez el programa “¿Quién quiere ser millonario?”, el jugador tiene el llamado “comodín del público”, que le permite pedir al público ayuda para decidir cuál de las respuestas es la correcta. En preguntas sencillas (populares), suele dar buen resultado, pero en el momento en que el conocimiento es un tanto especializado, el público falla casi siempre. Para mí, si quisiéramos otorgar un cierto nivel de confianza a los usuarios de Internet, no podríamos utilizar un único valor. Todos tenemos conocimientos de diferentes niveles en distintas áreas, y eso tendría que quedar reflejado de alguna manera.

¿Buscas SEO para Digg?

3-septiembre-2008

Si en julio hablaba de la poca confianza que me ofrecen los sistemas de recomendación de noticias tipo Digg, mi impresión se ha visto hoy reforzada por esta entrada que he leído en TechCrunch sobre sistemas de posicionamiento de noticias en Digg. Comentan una supuesta entrevista que han realizado en InvespBlog a un usuario de Digg que se jacta de ser capaz de colocar noticias en la portada de Digg a cambio de dinero. El servicio puede llegar a costar 1.200$, y supongo que para muchas empresas no será un precio demasiado alto a cambio de la gran cantidad de tráfico que se puede conseguir. Lo malo es que no existe garantía de éxito (aunque parece que lo obtiene con 1 de cada 3 noticias). 

Hace unos meses tuve la oportunidad de asistir a una charla de Ricardo Galli sobre Menéame, y comentaba los problemas que también tenían ellos con el spam. Al final, reconocía que estaban trabajando en ello y que habían desarrollado sistemas para detectar ciertos tipos de spam, pero que aún se les colaban muchos.

Lo que hace este usuario de Digg es algo parecido al SEO con los motores de búsqueda, y parece que el SEO es algo ampliamente aceptado, utilizado e incluso bien valorado (salvo por los propios motores de búsqueda, claro). ¿Cuál es entonces el problema? Este usuario no es el único en realizar este tipo de prácticas, por lo que posiblemente una gran parte de la noticias de portada no lleguen de manera natural. Tendrán que ser los demás usuarios de Digg los que decidan si la información que ven en portada les resulta útil aunque haya llegado hasta allí de forma un tanto manipuladora. Por otro lado, el problema para Digg seguramente será similar al que se tiene que enfrentar Google, y tendrán que andar adaptando sus algoritmos para intentar mantener la filosofía del servicio, entorpeciendo a la vez la manipulación.

En cualquier caso, ya estamos demasiado acostumbrados a que la información que nos llega por cualquier medio esté sesgada, manipulada y dirigida. No es nada nuevo.

Si el otro día comentaba que no le veía mucho futuro a crear un híbrido entre Google y Digg, hoy no termino de tener claro para qué puede querer Google comprar Digg. No puede ser para aprovechar su tecnología, porque es muy sencilla (existen ya muchos clones de Digg) y Google ya la está implementando en su nueva versión del buscador. Tampoco creo que pueda ser para acceder a sus usuarios, ya que está claro que Google les muchiplica (perdón por la palabreja) en número de usuarios. Y por razones similares, no creo que sea por aumentar sus ingresos. ¿Será por cuestión de imagen? ¿Será por influencia? ¿Tendrán pensado realizar alguna modificación en Digg después de la compra?

A lo mejor, Google se ha convertido en uno de esos excéntricos ricachones que se compran cosas sólo para ostentar, o para intentar pasar algún tipo de crisis de edad. Esperemos que no sea eso…

En los últimos días hemos leído varias noticias acerca de la posible evolución de Google hacia un buscador “social”, utilizando para ello técnicas similares a las que proporciona Digg para la recomendación de noticias. Si alguien quiere hacerse una idea más clara, le recomiendo esta entrada de TechCrunch, que contiene un esclarecedor video.

Lo siento, pero no me gusta. Y no me gusta de la misma manera que el sistema de Digg no me gusta. Porque, ¿qué grado de confianza tienen los votos de una noticia en Digg? ¿Una noticia es más interesante sólo porque tenga más votos que otra? Y sobre todo, ¿interesante para quién? Me resulta curioso encontrar en portada las noticias más morbosas, las más graciosas, o las que cuentan la historia más rara, y tener que “bucear” entre las no populares para ver cosas que a mí me puedan interesar.

Alguien podría decir, con toda la razón, que no tengo porqué visitar esa clase de sitios. Pero lo cierto es que no me resultan del todo inútiles: su falta de utilidad no es sólo culpa de las aplicaciones, y es el sesgo que terminan teniendo lo que no me convence. La calidad de una noticia no puede venir directamente determinada por la cantidad de votos que tiene, y de alguna manera tiene que influir quien es el receptor y quiénes han votado. Al final, sitios como Digg terminan siendo coto privado de un grupo de personas que piensan de manera similar. Y si esto mismo termina ocurriendo con Google, estoy seguro que mucha gente desactivará esta supuesta “ayuda” (supongo que lo permitirán).

No sé realmente la necesidad de dar un giro de este calibre a su algoritmo de búsqueda que, aunque imperfecto como cualquier otra cosa, ha demostrado unos resultados muy buenos. No sé si de alguna manera se pueden sentir amenazados por los buscadores semánticos que están emergiendo (aún está por demostrar que sean mejores), o si simplemente se quieren apuntar a la moda de la web social. Sin embargo, creo que el propio Google tiene la solución al alcance de la mano. La ventaja que tienen es que los usuarios están caracterizados por un perfil que se va construyendo a medida que utilizan el buscador. En mi modesta opinión, si saben aprovechar bien ese perfil el resultado podrá mejorar lo actual. De momento, habrá que esperar…

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