¿Ganar un socio o perder un amigo?
16-abril-2012
Es una de las primeras cosas que te comentan cuando vas a montar una empresa, y algo en lo que cualquier libro sobre emprendedores hace especial hincapié: no busques socios entre tus amigos.
Yo no estoy totalmente de acuerdo con esto; creo que se puede trabajar bien con amigos, pero si normalmente se necesita dejar claros todos los temas, establecer un pacto de socios con los amigos es algo todavía más importante. El problema es que la confianza que acompaña a una amistad nos lleva a ser más descuidados y, posiblemente, a no hablar sobre temas escabrosos (o mejor dicho, establecer las condiciones de la relación entre los socios), porque ¿qué va a salir mal con este amigo que conozco de toda la vida?
Estos días estoy viendo muy de cerca una separación de socios en la que está involucrada una persona muy allegada. En este caso, esta persona tardó un poco en proponer el pacto de socios, pero al menos lo hizo a tiempo para evitarse problemas que habrían sido mucho mayores si se hubiera llegado a constituir la empresa. Aún así, ha sido una decisión traumática, y una reacción de las otras partes totalmente desmedida.
Entre los puntos a tener en cuenta, asegúrate que tus amigos tienen la misma visión de empresa que tú, que piensan involucrarse al máximo, que quieren aceptar los roles que les corresponden, que van a dedicar el máximo tiempo posible, que te van a ayudar a tirar de la empresa, que realmente están preparados para el trabajo que tienen que realizar, que realmente les necesitas, que… muchas cosas, que principalmente se resumen en “estar en la misma onda”. Esto es muy difícil de encontrar entre un montón de gente a la que no conoces, por lo que, por estadística, resulta aún más complicado encontrarlo entre tus amistades.
Yo te recomendaría que desconfiaras de tu propia opinión cuando vayas a proponer a un amigo que se una a tu empresa, o cuando un amigo te lo proponga. Ponlo en cuarentena, pregunta a tus allegados, a amigos comunes. Y sólo si sigues convencido, habla con tus amigos sobre las condiciones, empieza a esbozar el pacto de socios, reparte los roles, las responsabilidades, las acciones… Si no lo haces, tendrás muchas papeletas para malograr un negocio y una amistad.
Como todo, lo mismo no aplicable para todas las personas y distintas situaciones, pero lo he visto en gente cercana y lo he vivido en primera persona en el pasado. Como poco, me siento obligado a compartirlo.

