En los últimos tiempos se ha puesto muy de moda hablar de big data, en muchos casos sin tener muy claro de qué se está hablando. Como ocurre siempre, y quizás porque el día a día nos impide profundizar en muchos de los temas que nos rodean, nos limitarmos a repetir los conceptos escuchados contando lo que hemos oído decir a otros con nuestras propias palabras, produciéndose el famoso efecto “teléfono roto” (me niego a llamarle “teléfono descompuesto“), donde el mensaje final poco tiene que ver con el original.
Sin embargo, ocasionalmente te encuentras con gente que va un poco más allá y es capaz de analizar las implicaciones de estos conceptos de moda, lo que (qué queréis que os diga…) me produce un alto grado de satisfacción. Sin ir más lejos, hace un par de semanas visitaba a un posible cliente que comentaba acerca de lo corto que queda el concepto de big data en eCommerce. Para él lo realmente importante no son los datos, sino la información que se puede sacar de ellos, y le gustaba más pensar en un
término como “big profile”, donde el propietario del eCommerce delega en terceras empresas para que le analicen la gran cantidad de datos que se producen en su web, y le proporcionen como resultado un perfilado de los usuarios como grupo, pero también como individuos.
No puedo estar más de acuerdo con el fondo de este concepto, y creo que, modestamente, es lo que mejor sabemos y podemos hacer en BrainSINS.
En cualquier caso, termine o no siendo cliente nuestro, estoy seguro que esta empresa conseguirá obtener una gran ventaja competitiva, porque su objetivo es gestionar muy bien la información importante y lograr que impacte en sus resultados. Y eso al final es lo que un eCommerce que realmente quiera crecer debe empezar a plantearse: cómo puedo utilizar los datos de mis clientes para diferenciarme de la competencia.
No debemos olvidar que el número de tiendas online va creciendo casi de forma exponencial, mientras el volumen de ventas en eCommerce “sólo” crece a un ritmo del 20% anual, centralizándose además en pocos sectores y un número reducido de empresas medianas-grandes. El número de tiendas en la larga cola es cada vez mayor, y para salir de ese pozo hay que tener ventajas competitivas realmente diferenciales. Por eso, algunas de las que antes eran ventajas (como precio, calidad de servicio, usabilidad…) poco a poco se van convirtiendo en una obligación que, si no cumples, te supone una desventaja. Y por eso es el momento de buscar nuevas diferencias que permitan sobresalir del resto de competidores.
Desde mi punto de vista, este posible cliente tiene toda la razón. No es el momento de acumular datos, sino el momento de utilizarlos para potenciar tu negocio.
Lo de siempre: según salen los PGE de cada año, cada uno va corriendo a mirar “qué hay de lo suyo”, a quejarse de los recortes y a entrometerse en la parte que no le afecta sin saber de qué está hablando. Por eso ayer y hoy hemos podido leer comentarios en periódicos, blogs y redes sociales acerca de que España no puede salir adelante con unos presupuestos tan escasos dedicados a la I+D.
Lo de siempre: al final, los que más se quejan son los que utilizan estos presupuestos para fines totalmente egoístas;
gente que no piensa en crear empleo o en que España tenga un papel significativo en la investigación a nivel mundial, y está más pendiente del número de “papers” que publica, de su tesis o de las que dirige.
Lo de siempre: muchos de los que más podrían aportar han terminado “emigrando” a otros países, donde consumirán su trocito del presupuesto correspondiente para hacer avanzar Universidades, centros de investigación y empresas extranjeras. Y otros nuevos seguirán haciéndolo.
Lo de siempre: lo que importa no es el tamaño, sino el uso que se le da. Personalmente, prefiero unos presupuestos más pequeños pero mejor adaptados a la realidad del mercado y, sobre todo, unos presupuestos que se puedan ejecutar en su totalidad.
Y aquí es donde yo entraría a analizar lo que ha decidido el Gobierno.
¿Que el importe total es un 25% menor que en 2011? De hecho, el gasto para 2012 será un 35% menor que en 2009. Sin embargo, por grave que parezca, deberíamos tener en cuenta que, desde 2009, más del 30% del presupuesto destinado a I+D+i se ha quedado cada año sin ejecutar. Y sí, eso significa que la reducción desde 2009 es equivalente al presupuesto no ejecutado, por lo que quizás no debería afectar tanto…
Por otro lado, me preocupan más las condiciones para otorgar esas ayudas/subvenciones/préstamos blandos, que, si se ven endurecidas, conseguirán que, pese al 25% de reducción, en 2012 se quede sin ejecutar otra vez un gran porcentaje… Y me preocupa también que el presupuesto del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) caiga un 54% con respecto a 2011, ya que esto puede afectar muy directamente al problema más acuciante en España: la creación de empleo.
Yo soy totalmente partidario de impulsar un gran cambio en la economía española a través de realizar una apuesta importante por la I+D+i. Soy partidario de intentar atraer el talento internacional a través de condiciones especiales para personas y para empresas, como por ejemplo ha hecho Irlanda en los últimos años. Y sí, pese a una extraña corriente que últimamente ha surgido, soy partidario de que existan ayudas para empresas tecnológicas (aunque seguro que aquí también hay un poco del “qué hay de lo mío”). Pero para que tenga efecto real cualquier medida en este sentido, España y los españoles debemos protagonizar un cambio cultural importante que nos lleve a aprovechar los presupuestos, a aplicarlos para mejorar “el bien común” y a olvidarnos de la picaresca que al final convierte cualquier tipo de subvenciones en una forma más de subsistencia personal.
¿Dónde está Amazon cuando se le necesita?
10-febrero-2010
Hace ya tiempo que empezaron a dispararse rumores acerca del desembarco de Amazon en España. Se esperaba para 2009, pero no llegó, y tampoco he vuelto a leer mucho más acerca de las posibilidades reales. Y, en mi modesta opinión, hace falta, o al menos vendría bien, para terminar de disparar las ventas del comercio electrónico y acostumbrar a los españoles a disfrutar de un servicio que casi es de primera necesidad: comprar algo desde casa con tu pijama puesto y recibirlo a los pocos días con el mismo pijama y las mayores garantías.
Y no es que el comercio electrónico en general vaya del todo mal: en 2006 el volumen de ventas fue un 50% superior al de 2005, en 2007 otro 50% más que en 2006, y en 2008 no tanto, pero casi. Es cierto que las cifras de 2009 no son tan espectaculares, pero la crisis seguro que habrá tenido alguna influencia.
Entonces, ¿qué podría aporta Amazon con este panorama? Si echamos un vistazo a los últimos informes sobre el comercio electrónico en España de la CMT los artículos que vende Amazon no están en ninguna de las 10 ramas de actividad con mayor porcentaje de volumen de comercio electrónico en España. Sin embargo, algunos productos sí se encuentran entre las 10 ramas con mayor volumen de negocio desde España hacia el exterior. Esto resulta cuando menos sospechoso, y me da que se trata más de una cuestión de confianza que otra cosa. Y al final, siempre ocurre que los españoles empezamos a adoptar cualquier tema tecnológico cuando nos viene de fuera a través de alguien de referencia.
Seguramente una de las mayores aportaciones de Amazon podría ser precisamente esa confianza por parte de los consumidores, que no es poco. Pero también serviría para impulsar a los actores actuales a mejorar más sus servicios, e incluso (y esto ya es interés personal
) a ver la utilidad de un buen sistema de recomendación. Por otro lado mejoraría las posibilidades de venta para webs de contenidos que buscan una plataforma que les sirva como tienda, e incluso potenciaría el Kindle y por tanto las ventas de libros electrónicos.
Alguno podría entenderlo como la entrada de un potencial monopolio, pero yo no termino de verlo así. La competencia es buena; lo es para los usuarios, pero también para las empresas
¿Y por qué este retraso en llegar? No lo sé, y me gustaría saberlo. Antes pensaba que el mercado no era suficientemente grande, pero ahora no lo tengo tan claro.
Sobre los Presupuestos Generales del Estado y la I+D
1-octubre-2009
Hacía tiempo que no reflexionaba sobre el tema pero, ahora que estamos a vueltas con la asignación y distribución de partidas presupuestarias para la I+D en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2010, creo que es un buen momento para darle un par de vueltas.
Hasta ahora sólo he oído críticas acerca de la disminución de la asignación de fondos a la I+D; críticas que citan cifras y porcentajes genéricos y que no proporcionan demasiada información, y cuando se utilizan datos un poco concretos, se manejan a voluntad. Voy a poner dos ejemplos: según LaVanguardia, los gastos no financieros en I+D+i se reducirán un 17,7%, aunque se prevé una reducción sólo del 3,1% de las inversiones en I+D+i respecto al 2009; sin embargo, SiliconNews dice que los Presupuestos Generales congelan la inversión en I+D, ya que el ministerio de Ciencia e Innovación mantiene su presupuesto, con una mínima variación del 0,2%.
Sobran las palabras: LaVanguardia exagera el efecto citando primero una bajada del 17%, mientras SiliconNews habla de los presupuestos del Ministerio como si fueran directamente los presupuestos asignados a la I+D (algo que queda bien aclarado en muchos otros medios). Pero todo esto ofrece armas a los partidarios y a los detractores del Gobierno, que pueden citar la noticia que les venga en gana para que sus seguidores les aplaudan, pero sin aportar ninguna información útil.
Buceando en un montón de fuentes nos encontramos con los siguentes hechos:
- El recorte del 17,7% previsto en el apartado de gastos no financieros en I+D+i civil afectará, por ejemplo, a la creación de nuevos proyectos científicos o la incorporación de nuevos investigadores.
- Se producirá un aumento del 9,8% en el apartado de gastos financieros, que permitirá ofrecer préstamos que deberán devolverse en condiciones favorables.
- Las convocatorias de ayudas del Plan Nacional de I+D+i y del Programa Ingenio aumentarán un 9,9% respecto al 2009.
- Los organismos de investigación pierden un 15% del presupuesto. Por ejemplo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sufrirá un recorte del 13,6%, el Instituto de Salud Carlos III y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) tendrán un recorte del 10,1%, y el Instituto de Astrofísica de Canarias ingresará un 14,4% menos.
- Los programas de investigación militar, que suponen el 14,9% del presupuestos para I+D+i, verán reducido su presupuesto en un 19%.
Y todo esto, ¿qué implica? De primeras, parece que los mayores beneficiados deberían ser las empresas, algo que me parece muy acertado si tenemos en cuenta que son las verdaderas impulsoras de la economía de un país. Luego habrá que ver los criterios que se siguen a la hora de adjudicarlos, pero prefiero dejar de lado la parte operativa.
Si hablamos de la investigación pública, por un lado se verá reforzada con incrementos en el Plan Nacional de I+D o el Programa Ingenio, pero por otro vemos cómo las OPIs van a sufrir un gran recorte. Lo primero que me viene a la mente es poner el grito en el cielo, pero haré caso a mi amigo JoSeK y tendré en cuenta que, aunque conozco los entresijos de subvenciones como las del Plan Nacional, no conozco qué ocurre con las OPIs. Y me explico: los Planes Nacionales, Avanzas y otros similares han terminado convirtiéndose en formas de financiar tesis vacías de contenido y caprichos de muchos investigadores, sin convertirse en una fuente de transferencia de tecnología más que necesaria en España; en cuanto a las OPIs, quiero pensar que se hace buen uso de sus presupuesto cuando se ocupan de investigar temas relacionados con el cáncer y las enfermedades del corazón, o de mejorar la tecnología agraria. Si esto último es así, no me entra en la cabeza…
Pero claro, estas dudas tendrían solución (y quiero pensar que no muy difícil) si en España se implementara un sistema de auditoría científica y tecnológica para los proyectos y organismos financiados por el Estado. Supongo que entre los más de 3 millones de funcionarios disponibles se podría sacar un pequeño grupo, o dedicar un pequeño porcentaje del presupuesto para I+D: seguro que sería más rentable que ver cómo el dinero se gasta muchas veces en cosas inútiles.
Para terminar, sólo me queda citar esta noticia de Cotizalia en la que se dice que el 32% del presupuesto de Ciencia e Innovación se quedará sin ejecutar este año. Es cierto que no se tiene información suficiente para saber exactamente qué partes del presupuesto del Ministerio quedan sin ejecutar, pero parece que se trata de “firma de resoluciones y de aprobación de convocatorias”, lo que produciría que una parte del dinero destinado a I+D en España se quedara en las arcas del Estado, a buen recaudo… Entonces, ¿para qué tanta pelea y mareo de cifras? ¿Encima va a resultar que al final no podremos disponer de los 8.000 millones presupuestados porque “falta estabilidad en el Ministerio”?
Bueno, tampoco hay que preocuparse mucho más. Por suerte (sé que sonará sensacionalista, pero al final lo son todas las noticias), el Gobierno recorta el presupuesto para la lucha contra el cáncer pero sube las ayudas al cine.
RSSCloud: WordPress y la estela de Twitter
9-septiembre-2009
Evidentemente, no descubro nada si digo que Twitter está marcando tendencia en la Red, “obligando” a muchas empresas a emprender un proceso de adaptación a nuevas formas de utilización de Internet por parte de los usuarios. En este caso me refiero al acceso a la información en tiempo real, y voy a poner como ejemplo el movimiento de WordPress al crear RSSCloud.
Para que entendamos la situación en la que nos encontramos actualmente, el RSS (acrónimo de Really Simple Syndication) es un mecanismo que permite la suscripción a contenidos disponibles en Internet, y es la base del funcionamiento de los agregadores de fuentes web (como Google Reader or Bloglines) que generalmente se utilizan para centralizar las entradas que se escriben en los blogs que más nos interesan. El “problema” proviene del intervalo de tiempo que estos agregadores tardan en actualizar los contenidos provenientes de las fuentes web, y que suele ser de una hora. ¿Problema? Hasta hace poco no parecía serlo, porque en la mayoría de los casos parecía que no nos importaba demasiado leer las entradas de los blogs un par de horas antes o después; sin embargo, Twitter viene ofreciendo precisamente la posibilidad de obtener información actualizada al minuto, algo que ha convertido este servicio, entre otras muchas cosas, en una especie de agregador en tiempo real cuando los propios usuarios de Twitter publican un enlace a sus posts (al menos, si sigues a los mismos usuarios que son autores de tus blogs favoritos) o a los de otros autores, con el valor añadido de que recibes recomendaciones de lecturas por parte de tus amigos (este punto de las recomendaciones en RSS lo tocaré en otro post).
WordPress parece que ha comprendido que era necesario adaptarse a esta situación y ha lanzado RSSCloud, un elemento añadido al RSS que permite una sindicación instantánea a los contenidos tanto de los blogs alojados en WordPress como en sus instalaciones en servidores privados. Este elemento permite a los agregadores comunicarles a los servidores de WordPress que les avisen en cuanto se produzca alguna actualización.
Hasta el momento sólo River2 utiliza este sistema, aunque LazyFeed ha anunciado que también lo hará en breve; ahora sólo falta que los grandes agregadores lo integren en sus clientes para ver hasta dónde puede llevar este cambio. Y con un panorama en el que la información en tiempo real parece relegada a los 140 caracteres de Twitter, habrá que ver si realmente la actualización de las fuentes web cada hora es realmente un problema y RSSCloud es la solución, o si por el contrario la gente no va a notar la diferencia y va a seguir acudiendo a los lectores de feeds cada varias horas.
Personalmente, aunque estoy completamente de acuerdo en la necesidad del desarrollo de sistemas en tiempo real dentro de internet, no necesito su aplicación al lector de feeds que yo utilizo: ya me interrumpen suficientemente los correos electrónicos y tweets como para estar pendiente de los posts o comentarios que se escriben al minuto. Sin embargo, estoy seguro de que existen muchas aplicaciones (seguramente de carácter más profesional, o servicios como Bitacoras.com) que podrán sacar ventaja del RSSCloud. Pero, como siempre, los caminos de Internet son inescrutables…
Vía: Just Another WordPress Blog, Mashable y ReadWriteWeb.
P.D.: Por cierto, este post fue publicado a las 10:48. ¿Cuándo te ha llegado a tí?
No debí registrarme en Bitacoras.com
6-marzo-2009
Con Bitacoras.com me ocurrió lo mismo que con Twitter: no le veía demasiada utilidad y no me decidía a crearme un perfil. Desde mi desconocimiento, pensaba que era otro Menéame, con todos los defectos que para mí conlleva. Sin embargo, cuando en noviembre del año pasado tuve la oportunidad de escuchar a Raúl Ordóñez en la mesa redonda sobre bloggers que organizamos en las IV Jornadas de Informática de la UEM, empecé a darme cuenta de que había diferencias importantes. No voy a ponerme a comentarlas ahora porque otros lo han hecho previamente con mucho detalle, y no es el objetivo de este post.
El problema es que si ya me quitaba mucho tiempo “leer” los feeds del Google Reader y me había empezado a aficionar demasiado a Twitter, ahora visito Bitacoras varias veces al día para buscar nuevas entradas, votar y, por qué no decirlo, comprobar los votos que reciben las mías (todos tenemos un punto de vanidad…). Es decir, más tiempo dedicado a leer información, lo que no está mal, pero tiene una implicación que creo que se corresponde con un punto de mejora por parte de los chicos de Bitácoras (sé que lo mejoran todo constantemente, y últimamente hemos tenido buena prueba de ello con la mensajería interna, el nuevo top de usuarios, las estadísticas públicas y la posibilidad de suscribirse a las votaciones de cualquier usuario via feed, pero por hacer sugerencias que no quede…). A mí me gustaría poder integrar mi lector de feeds con Bitácoras; en primer lugar, para no encontrarme con las mismas entradas en los dos lados, pero también porque me resultaría más cómodo y me haría perder menos tiempo. Evidentemente, sería muy difícil realizar una integración con otros lectores, pero quizás podrían tener el suyo propio y mudarme a él.
Y si encima integraran un buen cliente para Twitter, ya ni os cuento, pero eso va a ser aún más difícil
.
Mientras tanto, seguiré pasándome el día enganchado al Google Reader, al TweetDeck y a Bitácoras, pensando que hace unos meses yo era más productivo.
En las fechas en las que nos encontramos se suelen abrir unas cuantas convocatorias para pedir subvención en proyectos de I+D, tanto a nivel nacional como de Comunidades Autónomas. No sé si es casualidad (no creo en ella) o que he prestado un poco más de atención al tema por estar preparando nuestra presentación en alguna de estas convocatorias, pero últimamente se han producido hechos a mi alrededor que me refuerzan en mi falta de confianza en la I+D en España dentro del sector TIC.
Para el que ande un poco despistado a estas alturas, le comentaré que estas subvenciones se otorgan tanto a empresas como a universidades y centros de investigación, ya sean públicos o privados, y, aunque algunas de ellas están restringidas a un tipo concreto, generalmente es posible (y altamente recomendable) acudir formando consorcios.
En primer lugar, me gustaría plantear cuál es el objetivo de una de estas subvenciones. No existe una respuesta única, pero en general dan cobertura a estudios de viabilidad, a proyectos de investigación industrial o de desarrollo, a programas de gestión de contenidos y a programas de formación. Es decir, que el objetivo puede ser cualquiera: investigación de base, investigación aplicada, desarrollo de prototipos, implementación de sistemas comerciales, formación, etc. Pero, ¿es realmente el objetivo el que marca el destino final de estas subvenciones?
Voy a intentar analizar algunos de los niveles a los que se incumplen los objetivos de los programas de I+D (que, por otra parte, deben coincidir con los objetivos declarados en los proyectos):
- Investigadores. En algunas ocasiones los objetivos del proyecto se relegan por los del propio investigador, convirtiéndose en otros más egoístas que pueden ir del “sacarse una tesis” o “engordar el currículum” (aunque es totalmente necesario realizar una buena fase de difusión de los resultados de una investigación, en algunos momentos llega a ser más importante la propia difusión que los resultados en sí mismos) hasta el “financiarse unas vacaciones” (y no me refiero a un “ya que voy allí, aprovecho”, sino a un “de los 4 días de congreso, voy al que me toca exponer a mí y el resto me los paso de turismo”).
- Centro de investigación (empresa, universidad, etc.). Esta semana escuchaba comentarios “pestilentes” acerca del control que está empezando a tener el Gobierno sobre la participación de los investigadores en un número adecuado de proyectos. Supongamos un investigador que dedique 20 horas semanales a tareas generales de la empresa o universidad y las otras 20 a un proyecto de I+D subvencionable por el Estado, una Comunidad Autónoma o la Unión Europea. Es un hecho común que el número de horas subvencionadas por parte de diferentes programas para el mismo proyecto superen ampliamente esas 20 reales, de manera que lo que suele ocurrir es que se busca obtener diversas subvenciones para costear más del 100% del mismo trabajo del mismo proyecto. Y si bien es cierto que muchas convocatorias de subvenciones son incompatibles entre sí para un mismo proyecto, siempre hay mane
ra de esconder la realidad para poder optar a todas ellas. Ese control que comentaba ha pillado por sorpresa a unos cuantos, y claro, ahora están empezando a rasgarse las vestiduras cuando se han visto obligados a renunciar a un determinado proyecto o a quitar a un investigador que ya ha superado su límite, para tener contratar y meter a uno nuevo. ¿Y por qué se trata de una práctica extendida?: pues porque la subvención no costea el 100% de los recursos dedicados al proyecto y, claro, la picaresca en España no es que precisamente brille por su ausencia… - Transferencia de tecnología. En muchos de estos programas el objetivo final es la transferencia de tecnología (conjunto de acciones orientadas a facilitar el rendimiento comercial en el mercado de los resultados de las actividades de I+D), y sigue siendo uno de los principales caballos de batalla con los que nos encontramos. Hace pocos días leía en “Alicia en el País de las Inversiones” que las empresas tienen que considerar la posibilidad de investigar apoyándose en universidades y centros tecnológicos. Supongo que para una empresa que se encuentre en la necesidad de investigar y no tenga experiencia, la situación debe ser parecida a la de un investigador que quiere montar una empresa para convertir su investigación en un producto y no sabe por dónde empezar (esta última la conozco bien
). En mi opinión, la culpa es de las dos partes: pocas empresas se acercan a la universidad para aportar su enfoque comercial, así como pocas veces la universidad se siente con la capacidad (o necesidad) de acercarse a una empresa para ofrecerle un producto final (los Avanza intentan solucionar esto en cierta medida). Muchas veces ocurre que en la universidad se generan proyectos de I+D que no son más que ideas peregrinas que pueden tener un cierto interés en cuanto a investigación de base se refiere, pero que resultan totalmente inútiles para su aplicación a la “vida real”. ¿Y si esa investigación de base se fusionara con la “utilidad” de un producto? Aunque conozco unos cuantos casos en los que se persigue ese objetivo, lo cierto es que conozco aún más casos en los que el alejamiento es total.
Lo curioso es que en España existen investigadores de calidad (y muchos) que podrían ayudar al desarrollo de nuestras empresas tanto a nivel nacional como internacional, y lo malo es que lo que parece importar no es la investigación en sí misma ni tampoco el objetivo del proyecto, sino la cantidad de artículos y congresos (en el caso universitario) o la financiación de personal. Y se olvida la transferencia de tecnología en cuando se termina el proyecto: si es una universidad, automáticamente se desecha y se pasa al proyecto siguiente; si es una empresa, muchas veces tampoco se le saca el rendimiento debido.
Evidentemente, hay casos de todo tipo, y seguro que por cada caso que me podáis contar de malgasto de subvenciones habrá al menos otro de buena utilización. La generalización nunca es buena, pero es increíble la cantidad de dinero público que se puede llegar a “tirar” con estos asuntos. No sé si en algunas ocasiones se puede llegar a aplicar el término malversación, pero casi prefiero pasar de puntillas por este tema…
Ayer estuve intentado aumentar el número de artistas dentro de mi cuenta de Last.fm siguiendo las recomendaciones de usuarios con gustos similares (vecinos). Lo cierto es que añadí unos cuantos a los que no había llegado a través de las recomendaciones en base a mi perfil (y en muchos casos creo que debería habérmelos recomendado).
En un momento de semifrustración se me ocurrió buscar uno de los discos en Amazon y tirar de su sistema de recomendación, añadiendo de forma “manual” los nuevos álbumes y artistas, y conseguí aumentar bastante mi colección, descubriendo incluso algunas cosillas que no conocía. Todo este proceso me llevó un buen rato, porque tenía que realizar búsquedas en Last.fm en base a lo que encontraba en Amazon, y muchas veces había demasiadas respuestas a la consulta, complicando bastante la tarea.
Creo que en Last.fm podrían mejorar su sistema de recomendación, pero también hay que tener en cuenta que Amazon lleva recabando datos muchos más años. ¿Qué tal un acuerdo entre ambos? Quizás muchos servicios de internet podrían empezar a establecer acuerdos de este tipo. En mi opinión, sería positivo para los usuarios, pero seguramente también podría serlo para ellos.




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