Un buen amigo me regaló hace unas semanas el libro “Founders at Work”, que es una compilación de experiencias de algunos de los fundadores de empresas tecnológicas durante la fase de creación de sus empresas. De momento sólo he leído un par de capítulos, pero me está gustando mucho. Prometo hacer una review completa cuando lo termine, sobre todo intentando analizar los puntos en común que puedan ir teniendo los emprendedores y quizás los aspectos que me puedan parecer más críticos.

A priori podría parecer que, como todos son emprendedores made in USA, sus experiencias puedan difícilmente ser aplicables a los emprendedores europeos y, aún más extremo, a los españoles. Sin embargo, hay un pasaje de la introducción del libro con el que me he sentido muy identificado y que posiblemente pueda animar a algún otro emprendedor, así que me he permitido la licencia de traducirlo:

Todos [los fundadores] estaban decididos a construir cosas que funcionaran. De hecho, diría que la determinación es la cualidad más importante para el fundador de una startup. Si los emprendedores con los que hablé eran superhumanos de alguna manera, era en su perseverancia. Fue algo que se repitió en todas las entrevistas.

La perseverancia es importante porque, en una startup, nada sucede según el plan. Los fundadores viven permanentemente con una sensación de incertidumbre, aislamiento y, en ocasiones, falta de progreso. Además, las startups, debido a su naturaleza, hacen cosas nuevas, y cuando haces cosas nuevas la gente te rechaza a menudo.

Eso fue lo segundo que más me sorprendió de las entrevistas: la frecuencia con que los fundadores eran rechazados en sus comienzos. Y además rechazados por todos: inversores, periodistas y compañías establecidas. A la gente les gusta la idea de innovación en abstracto, pero cuando te presentas ante ellos con innovación específica tienden a rechazarla porque no se ajusta a lo que ya conocen.

Las innovaciones parecen inevitables a posteriori, pero en su momento representan una batalla colina arriba. Es curioso pensar que la tecnología que ahora nos parece natural, como el correo web, fue rechazada y tildada de poco prometedora en su momento. Como dijo Howard Aiken, “No te preocupe que la gente pueda robarte tus ideas. Si tus ideas son buenas tendrás que obligar a la gente a que se las trague”.

Ya hemos hablado en el blog de la perseverancia y la innovación. Emprender no es un camino fácil, pero siempre hay personas dispuestas a ayudarte. Nosotros hemos encontrado unos cuantos, así que no lo dudes: inténtalo.