Parece que en las últimas horas hay mucho movimiento a causa de la “filtración” de algunos documentos confidenciales de Twitter. Desde que el martes TechCrunch hiciera público que un hacker les había hecho llegar 310 documentos confidenciales y personales tanto de la empresa como de sus empleados, han estado soltando pequeñas “perlitas”, como un pitch para un espectáculo de televisón llamado Final Tweet o las previsiones financieras de Twitter hasta el año 2013.

Según estas previsiones financieras, Twitter habría previsto un beneficio de unos 46 millones de Dólares sobre unos ingresos de 140 M$ en 2010, llegando a los 1.540 M$ de ingresos en 2013 con 1.000 millones de usuarios y 5.200 empleados. Esto me había llevado a pensar que se pudiera llegar a tratar de algún hoax, pero parece que Evan Williams ha confirmado la veracidad del ataque y de los documentos, aunque, según dice, están obsoletos y poco “pulidos”, y nunca se consideraron oficiales.

Según dice la gente de TechCrunch, están negociando con Twitter para ver qué otros datos hacen públicos, pero si tenéis curiosidad, aquí podéis encontrar pantallazos de algunos documentos.

Y si alguno se pregunta cómo el hacker llegó a hacerse con tanta información, la respuesta parece ser que GoogleDocs mostró algún problema de seguridad. Este punto ha sido desmentido por el propio Evan Williams, y yo tampoco le doy demasiada importancia. Si un empleado utilizó GoogleDocs para guardar información sensible, debería hacérselo mirar; para eso, al menos de momento, es mejor utilizar medios más seguros.

Ya he comentado muchas veces lo cortos de miras que somos en España a la hora de valorar los proyectos tecnológicamente innovadores o con una gran componente de investigación; tantas que no voy a hacerlas referencia con enlaces. Por suerte, de vez en cuando, muy de vez en cuando, aparece alguien con una visión más amplia que tiene la osadía de contradecir este axioma. Ayer, en el Iniciador de Madrid, pudimos comprobar cómo Alejandro Suárez ha tenido los huevos de apostar por un proyecto que se sale de la típica copia que suponen la mayoría de los proyectos de Internet.

No me voy a extender contando de qué va; para eso recomiendo leer la entrada que Javier Martín escribió durante la charla. “Simplemente”, decir que Genolab (así se llama el proyecto) se trata de un servicio que permite identificar posibles enfermedades de los usuarios a través de la decodificación de parte de su ADN.

Esto, por sí mismo, ya es mucho, muchísimo: un proyecto que se basa en gran parte en Internet y que es beneficioso para la sociedad (en España esto parece una utopía). Alejandro reconocía que en la actualidad “sólo” se pueden detectar ochentaypico patologías y alergias, pero en un futuro se podrán agregar nuevos descubrimientos que aumentarán esta lista.

Y vale, ya existen otros servicios similares fuera de España. Sin embargo, yo no usaría otro; ya me han ganado tocándome la fibra sensible, como si mi suegra hubiera sabido cocinar bien y me hubiera conquistado por el estómago. Solo que, en lugar de la cocina, me han dado un caramelo aún mejor: la posibilidad de aportar con mi información genética a algo realmente importante para la sociedad.

Según Alejandro, pretenden que los datos que vayan recopilando se puedan descargar a través de internet (debidamente desasociados de sus usuarios, como manda la LOPD), para ser utilizados con fines de investigación; es decir, quieren constuir una base de datos genética open source. No sé si os dais cuenta, pero tener acceso a una base de datos con millones de datos sobre genes y enfermedades es un verdadero diamante en bruto, un caldo de cultivo para salvar millones de vidas futuras, y la posibilidad de acceder a ella de manera libre y gratuita es un verdadero sueño para muchos investigadores en biotecnología.

En fin, esto no es algo que posiblemente volvamos a ver, al menos a corto plazo. Mañana las noticias seguirán siendo nuevos clones de redes sociales, inmobiliarias virtuales y agendas online.

EDITADO: Recomiendo la lectura de las reflexiones de JoSeK sobre Genolab en su blog sobre Sistemas Inteligentes.

Después de un par de meses sin asistir a eventos de networking, por fin estoy un poco más liberado de cargas, por lo que mañana me pasaré por Iniciador Madrid. Por un lado, me apetece saludar a la gente que he ido conociendo en los últimos meses en eventos de este tipo, y por otro, tengo muchas ganas de oír lo que nos puede contar Alejandro Suárez. Tomando como referencia sus logros y su blog personal, se trata de un verdadero crack que tiene mucho que aportar, y supongo que además nos hablará entre otras cosas de la AIEI, que tiene muy buena pinta.

En fin, que si alguno de vosotros se pasa por allí, estaré encantado de saludarle o conocerle, según toque. Si ahora no me ponéis cara, no habrá pérdida, ya que nos toca presentarnos a todos ;)

La semana pasada estuve en una conferencia en el EOI en la que se hablaba sobre el valor de emprender. Alguien me comentó que uno de los ponentes era de las personas a quien mejor había visto en su adaptación de técnico a gestor, proceso en el que me encuentro ahora, y eso me hizo pensar sobre la transición de técnico/emprendedor a CEO. A alguien no técnico le podría parecer un proceso sencillo, y quizás lo sea, pero lo que no resulta es un proceso demasiado natural cuando se debe abordar en un espacio de tiempo relativamente corto.

Desde que conseguí liar a mis compañeros tuve claro que yo tenía que tomar el papel de CEO y dejar bastante de lado la parte técnica que tanto me gusta. Lo cierto es que no sé en qué estado de la transición de encuentro, pero sí he ido identificando algunos aspectos que pueden hacerte perder tiempo por un mal enfoque, y tiempo es precisamente lo que menos se suele tener. Por eso voy a aventurarme a esbozar algún consejillo sobre qué hacer y qué no hacer a cualquiera que esté buscando información para empezar a emprender y ande despistado:

  • En primer lugar, hay que ponerse en “modo esponja”. Es importante leer libros y blogs, pero también acudir a conferencias y eventos de networking donde puedas escuchar de primera mano las experiencias de emprendedores que ya han triunfado y/o han fracasado. Siempre he tratado de ponerme en su lugar y plantearme qué hubiera hecho yo en las situaciones críticas que describen; creo que eso da además una primera medida de si realmente estás hecho para ser emprendedor. Si te das cuenta de que no es así, no pierdas más tiempo y busca trabajo…
  • Ten claro qué tipo de empresa quieres. Algunos se lanzan a la aventura “para ver qué sale”, otros tienen claro que buscan autoempleo, y otros buscan comerse el mundo. Ten en cuenta que, si pretendes buscar inversión, nadie te va a hacer caso si tu empresa “huele” a pequeña. Si piensas en un crecimiento lineal, mejor pide un préstamo al banco (o casi mejor, espérate unos añitos a ver si vuelven a darlos) y no pierdas demasiado tiempo con temas relacionados con la búsqueda de inversión; si prevés un crecimiento exponencial, desarrolla tu plan de empresa y ponte a buscar la inversión. Lo importante en este punto es que tu papel será diferente en cada caso; de hecho, si en tu empresa es esencial conseguir inversión, casi se puede decir que la mayor parte de tu trabajo será precisamente ése.
  • Marca unos hitos. No vale eso de “me pongo con el plan de empresa hasta que lo termine” o “empiezo con la beta y la lanzo cuando esté acabada”. A veces funciona, sí, pero en la mayoría de los casos es mejor poner unos plazos y empezar a tirar con lo que tengas en ese momento. Cuando estás solo o sois pocos, la “autopresión” es necesaria.
  • Organiza bien tu tiempo. Si estás solo, te va a hacer mucha falta, pero si estás acompañado tampoco te va a sobrar. En este punto hay que ser capaz de establecer muy bien las prioridades y determinar qué puedes hacer tú y en qué te pueden ayudar los demás. El problema es que muchas veces lo quieres hacer tú todo y en ocasiones te centras en lo que te resulta más sencillo, cómodo o cercano, y eso no siempre se corresponde con lo importante o lo urgente. Por eso, en cuanto puedas, contrata a gente para que se ocupe de lo que tú no puedes gestionar, y lo que resulte menos central en tu negocio, subcontrátalo.
  • Aunque está muy relacionado con el anterior punto, como CEO “de base tecnológica”, creo que esto merece un trato aparte. Ya hemos comentado que habrá que renunciar a muchas de las cosas técnicas que más te gustan (programar, “cacharrear” o mezclar compuestos químicos, lo que sea…), y por eso es especialmente esencial que elijas bien a la persona que va a hacer “el que antes era tu trabajo”. Si tienes a alguien cercano en quien tengas confianza ciega, enhorabuena (ese es mi caso :) ), en caso contrario, dedica una parte importante de tus recursos a conseguirlo. Si no lo haces, intentarás estar más pendiente de lo que “era tu trabajo” que de lo que “se ha convertido en tu trabajo”.

Evidentemente, habría muchos más aspectos que comentar, pero para un post me parecen suficientes.

Hace unos días tuvo lugar en la Casa de América la entrega de los premios de Madri+d 2008, y tuvimos la suerte de recibir un accésit a la mejor idea de base tecnológica por Wipley. Además se entregaron diversos premios y accésits a los mejores planes de empresa y mejores patentes, todos ellos a empresas e investigadores de alto nivel.

Nunca me cansaré de agradecer la ayuda que Madri+d nos ha prestado desde hace ya un año a través de la Oficina del Emprendedor de Base Tecnológica, primero con la asignación de un tutor del IE que nos ayudó a completar nuestro plan de empresa, y posteriormente con la invitación al Foro de Inversores que tuvo lugar el pasado mes de noviembre de 2008. Y también quiero destacar especialmente la labor de Pedro Trucharte, Eduardo Díaz y, sobre todo, a Javier Cuervo, quien siempre se ha mostrado como un verdadero hooligan de Wipley.

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Pero el motivo de este post va más allá. Inicialmente había pensado escribir dos entradas diferentes, pero quiero que mi comentario quede bien contextualizado con la situación. Mi amigo JoSeK hablaba hace unos meses sobre las ciencias de primera, las de segunda y las pseudociencias, desde mi punto de vista con gran acierto, pero resulta que se quedó un poco corto. Y es que uno nunca termina de acostumbrarse a oír comentarios acerca no sólo de las ciencias de la computación, sino incluso de la aplicación que de éstas se da.

Cuando hace un año empezamos a trabajar en Wipley, uno de nuestros primeros “miedos” era que la “gente de internet” (emprendedores, inversores, bloggers, usuarios…) nos tomara por una panda de frikis si hacíamos demasiado énfasis en la parte de I+D que tiene Wipley: sistemas de recomendación, búsqueda social, gestión de la reputación online, tecnologías semánticas, etc. Entonces decidimos hacer valer la parte más aplicada del proyecto, ya que nosotros le encontramos bastante sentido a una red social para videojugadores y a la utilidad que puede presentar tanto para desarrolladores y distribuidores de juegos “con solera” como para desarrolladores independientes.

Al final, parece que metimos un poco la pata: intentando esconder la I+D para no asustar a inversores resultó que los videojuegos nos hacía parecer aún más frikis. A veces intentar adaptarte a lo que piensas que los demás pueden valorar de ti no es una buena decisión. En nuestro caso, por ejemplo, nos ha llevado a situaciones como escuchar a un inversor de reconocido prestigio que no veía posibilidades para una red social para videojugadores, cuando sí la veía para la música y el cine (el mercado de los videojuegos supera a la suma de estos dos en España…), o incluso para amantes de mascotas. Pero el remate final nos llegó en la mencionada entrega de los premios. Al finalizar la entrega, la ganadora del concurso de patentes tuvo una intervención destacando la organización, la investigación, los premios y todo lo que es ciencia… o, bueno, todo lo que “suena” a ciencia. Concretamente, al destacar que se habían entregado premios a investigaciones de todo tipo: nanotecnología, biotecnología, “la aplicación de sistemas inteligentes a redes sociales en videojuegos…” (aquí hubo un momento de duda: ¿videojuegos? ¿cómo he podido mezclarlos con la ciencia?, y siguió…) “… pero sobre todo a la enseñanza”.

Y es que, amigos, había una red social que también era una plataforma para el e-learning, y eso sí es serio. ¿Qué sacó en claro de Wipley esta señora? No importa la novedad o la complejidad de las técnicas que podamos desarrollar, ni que los resultados se puedan aplicar a otro tipo de redes sociales; lo importante es que lo hacemos a algo que tiene que ver con los videojuegos, y eso nos convierte en frikis para los inversores, pero también en otro tipo de frikis para los investigadores.

Pero bueno, esto no es culpa de nadie. Si, como decía JoSeK, no se da valor a la aplicación de las Ciencias de la Computación a entornos “serios”, mucho menos podemos esperar que se considere ciencia su aplicación a algo tan frívolo como los videojuegos. Es tarea nuestra hacer ver a todo el mundo las posibilidades que ofrecen las dos partes: la parte de I+D y su aplicación a algo relacionado con los videojuegos. ¿Y qué le vamos a hacer?, me gustan los retos ;)

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