Resultan curiosos los diferentes motivos que pueden llevarnos a emprender un negocio: desde motivos completamente intrínsecos y que vienen marcados por nuestro carácter hasta motivos extrínsecos que pueden llegar por situaciones en las que ni siquiera nos gustaría estar. Supongo que todos los motivos son lícitos, y lo importante es precisamente eso, que realmente te motiven, que no sean simplemente un impulso inicial que se va a perder a la primera dificultad con la que te encuentres. Porque eso es algo que hay que tener claro: los problemas surgen con mucha más frecuencia y desde muchos más frentes que si trabajas por cuenta ajena.

Hace poco leía en los blogs de Ángel María y Jordi Bufí sobre sus motivos para emprender, con los que seguro que te sentirás en gran medida identificado. También leí hace unos meses El Libro Negro del Emprendedor, aunque casi parece que su objetivo está más cercano a animar a que la gente no emprenda… Y con una sencilla búsqueda en Google podrás a encontrar cientos de miles de entradas con información al respecto.

Sin embargo, hoy he encontrado este video a través de Nodos en la Red que, en sí mismo, ya me parece un buen motivo para emprender.

Hace ya un par de semanas que tenía pendiente comentar esta entrada de Seth Godin donde reflexiona sobre los elementos que definen la arquitectura de un modelo de negocio, pero han vuelto a ser unos días frenéticos y me ha tocado desatender el blog. Sus comentarios me recuerdan mucho al proceso que seguimos desde que se nos ocurrió la idea para Wipley (que luego ha desembocado en SGP) hasta que realmente nos lanzamos, así que voy a hablar un poco sobre el tema por si le puede venir bien algún emprendedor en ciernes.

Independientemente de la necesidad de tener o no un plan de empresa completo, lo que la mayoría de la gente coincide en señalar como más importante es que su elaboración supone un proceso que ayuda a organizar las ideas y a poner los pies en el suelo, después del subidón que te produce tu maravillosa idea que te hará más rico que Bill Gates (es un decir). Ya comentábamos hace poco que, de cara a un inversor, lo más importante es el resumen ejecutivo, y al principio lo más difícil es ser capaz de condensar todo tu plan de negocio en un par de páginas, precisamente porque tienes mucha información muy dispersa y poco estructurada, pero además porque aún te faltan muchos datos y elementos de juicio a los que no podrás llegar si no pasas previamente por el proceso de elaborar el plan de empresa (salvo que ya poseas mucha experiencia en su desarrollo y en el negocio).

Ahora bien, antes de ponerte siquiera a pensar en elaborar el plan de empresa, deberías echar primero unos números y preguntarte un par de cosas para determinar si tiene sentido. Piensa que si te pasas varios meses consultando informes, aprendiendo a hacer el análisis financiero, buscando competencia, aprendiendo algo de marketing y escribiendo 100 páginas, y el resultado final es que el negocio no es viable, más allá de lo valioso que habrá resultado el proceso de aprendizaje lo más normal es que termines tirándote de los pelos por el tiempo “perdido”.

¿Y cuáles son esas preguntas? Alguno me dirá que me quedo muy en la superficie, al principio difícilmente podemos ir más allá, y creo que puede bastar con lo que comenta Seth Godin en el post que he mencionado.

  1. ¿Por qué piensas que va a existir alguien que te podría querer pagar por tu producto o servicio? Si vas a vender, ¿alguien lo querrá comprar? Si vas a ofrecer un servicio, ¿no existe algo similar o gratuito? Y si no existe, ¿realmente alguien querría pagar por él? Y si nadie va a pagar, ¿podría interesarle a alguna empresa poner publicidad?
  2. ¿Cómo vas a hacer para que el coste de tu producto o servicio sea menor que su precio? Si es algo ya existente, primero tendrás que tener claro qué precio podrías poner. Si no existe, tendrás que buscar algo que se pueda asemejar, y después sacar tu bola de cristal para determinar un precio. Y si dependes del número de usuarios de tu servicio, haz unas previsiones “apañadas” y tira con ellas: total, por muchas vueltas que le des y muy lógico que te parezcan tus previsiones, nunca tendrán nada que ver con la realidad. Una vez estimes los ingresos, calcula los recursos que necesitas para el normal desarrollo del negocio y compara. Si los costes son menores o equivalentes a los ingresos, se merece una segunda oportunidad; si no, piensa en otro negocio.
  3. ¿En qué grado te pueden afectar los elementos externos? Aquí hay que considerar la dependencia que existe ante eventos como una crisis (¿mi producto o servicio podría mantenerse en tiempos de crisis, o tendría que cerrar en un año?), la competencia, las barreras de entrada y las posibles guerras de precios (hay quien considera que no son buenos mercados aquéllos con ninguna o mucha competencia), la existencia de leyes que puedan restringir tu negocio, la dependencia del cambio de divisas…
  4. ¿Cómo conocerá la gente nuestro negocio y decidirán convertirse en clientes? ¿Existen canales efectivos para poder darnos a conocer? ¿Deberemos invertir mucho dinero en publicidad y marketing para obtener un cliente? Si nuestro producto o servicio es claramente mejor que los de la competencia, ¿podremos conseguir que la gente se dé cuenta y se cambie?

Seguro que a todos se os ocurren muchos más aspectos a tener en cuenta en cada punto, pero creo que como filtro inicial puede servir para descartar completamente tu idea o darle una oportunidad. Pienso que cualquier respuesta muy negativa a cualquiera de los puntos (en el orden en que están planteados) automáticamente invalidaría nuestro planteamiento: si no voy a tener clientes, malo; si los tengo pero no voy a ganar dinero, igual de malo; si voy a ganar dinero, pero dependo demasiado de elementos externos, es un gran riesgo (que nadie lo entienda mal: siempre habrá riesgo, pero mejor si es del que podemos controlar al menos un poquito…); y si no voy a ser capaz de atraer clientes, tampoco es plan.

Si después de pasarte una semanita intentando contestar estas preguntas el resultado es positivo, tampoco te lo puedes tomar como un futuro triunfo, pero es entonces cuando te animo a lanzarte al desarrollo del plan de empresa. Pero eso ya es algo mucho más serio…

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Si ya llevas cierto tiempo metido en temas emprendedores, es muy posible que hayas leído el libro “El Arte de Empezar“, de Guy Kawasaki. En este libro se aportan ideas y consejos para todos los aspectos de la creación y financiación de una empresa y, entre todos los puntos, dedica una buena parte a la creación del plan de empresa,  el resumen ejecutivo y la presentación.

Al final, lo más importante, o al menos lo más crítico, termina siendo el resumen ejecutivo, ya que es el primer documento que muestras al mundo, y el que los posibles inversores utilizan para realizar un primer filtro. Por eso, pese a que puedas llegar a desarrollar un plan de empresa de cientos de páginas, lo que termina absorbiéndote y consumiendo la mayor parte del tiempo que se dedica a esta parte son las 2 ó 3 páginas del resumen ejecutivo.

Hasta ahora, después de haber leído varios libros y consultado muchos blogs de inversores, no me había planteado que el resumen fuera otra cosa que un texto normal y corriente, en el que cada palabra tenía que tener un sentido claro y estar colocada en el lugar justo. Sin embargo, hace un par de días leía en el blog de Mark Macleod (StartupCFO, uno de mis favoritos de los que están en inglés) que una gran parte de los inversores (al menos del otro lado del charco) prefiere una corta presentación en Power Point (para leer) que el puro texto.

Lo cierto es que la última versión que nosotros hicimos de nuestro resumen ejecutivo fue un texto sacado de las explicaciones que dábamos durante nuestra presentación oral, pero no sé hasta qué punto en España un inversor podría preferir recibir directamente el PPT. El propio Mark dice en el post que él ha utilizado mucho las presentaciones, pero que ahora estaba volviendo al texto, lo que me da qué pensar…

¿Alguno de vosotros ha enviado alguna vez un PPT en lugar de un resumen en texto? ¿Creéis que algún inversor en España puede preferir ese formato?

Desde Social Gaming Platform hemos organizado el 1st International Workshop on Mining Social Media (MSM09) dentro de la XIII Conferencia de la Asociación Española para la Inteligencia Artificial (CAEPIA 2009). Esta edición se celebrará en Sevilla del 9 al 13 de Noviembre de 2009 organizada por el Grupo Quivir de la Universidad de Sevilla, y hoy mismo se ha abierto el plazo para la recepción de artículos, que terminará el 31 de Julio de 2009.msm09

El objetivo del workshop es atraer a los profesionales e investigadores que trabajan en la aplicación de técnicas de minería de datos al campo de los medios sociales. Aunque fomentamos el envío de artículos experimentales en los que se aplican estas técnicas de minería de datos a medios sociales existentes, también estamos interesados en artículos más teóricos que describan posibles aplicaciones de los medios sociales. Podéis encontrar más información en la página “Call for Papers” de la web del workshop.

Quiero destacar especialmente el trabajo realizado por JoSeK en la organización del evento, ya que se ha ocupado de todas las gestiones necesarias que han permitido no sólo que el workshop fuera aceptado por el comité de CAEPIA 2009, sino también que el comité del programa esté repleto de investigadores internacionales de renombre, y que un investigador tan importante en el campo del aprendizaje automático y la recuperación de información como es William Cohen vaya a ser el ponente invitado (Keynote Speaker). Además, contaremos con un panel de industria al que ya han confirmado asistencia empresas como Strands y Tuenti, y para el que estamos realizando gestiones que amplíen la participación de otras empresas relevantes del sector.

Por último, quiero ampliar nuestros agradecimientos al consorcio MAVIR, la Universidad Europea de Madrid y la Fundación Madri+d para el Conocimiento, quienes colaboran esponsorizando el evento.

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