No quiero poner enlaces, pero en los últimos meses he leído y oído comentarios de unos cuantos blogeros de nombre acerca de las dudas que les genera el alcance que puede tener Twitter entre los usuarios de Internet. Yo mismo suelo considerar que no va a llegar nunca a niveles cercanos a otras redes sociales de referencia, pero lo cierto es que JoSeK me suele llevar la contraria, y viendo las últimas cifras que se manejan, al final tendré que terminar reconociendo mi error…

Ayer Nielsen hacía público el resultado de un estudio en el que se concluye que aproximadamente el 40% de los usuarios que se dan de alta en Twitter siguen utilizándolo al cabo de un mes. Viendo la gráfica que aportan en la que comparan la tasa de retención de usuarios de Twitter frente a las de Facebook y MySpace, podemos comentar algunos aspectos más.

Esta gráfica representa el crecimiento de la tasa de retención en función del crecimiento de la penetración del servicio en Internet y, como se puede observar en la otra gráfica que aparece en el estudio de Nielsen, esta tasa suele crecer a medida que crece dicha penetración. En primer lugar, aunque Nielsen habla de un 40%, si establecemos una media el ratio se queda en el 30%. A este respecto resultan curiosos los picos tan pronunciados, que no aparecen en Facebook y MySpace, aunque el último pico se podría explicar por lo que ha pasado en el último mes con Oprah (quien parece que ya se ha aburrido de usarlo). En segundo lugar, Existe una gran diferencia entre los valores que mostraban Facebook y MySpace con tasas de penetración similares, siendo prácticamente del doble (picos aparte).

Como comentan en el estudio de Nielsen, Twitter no podrá sostener su meteórico ascenso si no mejoran su ratio de retención, y esto me daría la razón a mi (y a los que piensan como yo). Pero no me gusta llevar siempre la razón (:p) y, como bien señalan en Mashable, las características específicas de Twitter nos llevan a dudar de la precisión de los resultados de Nielsen, ya que sólo consideran las visitas a Twitter.com. Hay que tener en cuenta que, como hemos comentado en alguna ocasión, sólo el 30% de los usuarios de Twitter acceden a través de su web (el resto utiliza diferentes herramientas).

En fin, que aunque yo le veo una utilidad restringida, y pese al estudio de Nielsen, estoy empezando an “envainármela”, y poco a poco me lo voy creyendo más. Últimamente pensaba que el giro de Facebook hacia una especie de Twitter terminaría con ellos, pero lo mismo va a ser que no…

Comenta Alejandro Santana en su blog una posible solución a los problemas que plantea la introducción de Friends, Family and Fools (FFF) como inversores de una startup. La verdad es que me parece una muy buena opción, que permitiría profesionalizar de alguna manera un tipo de préstamo que parece más “de andar por casa”, y creo que además es un acuerdo justo para las dos partes. Si te interesa el tema, me parece una lectura de lo más recomendable.

Leyendo ayer el post de Jesús Encinar sobre consejos financieros para emprendedores, hubo una frase que me llamó poderosamente la atención: “Clientes son los que pagan. Si alguien consume tus servicios y no te paga, no es un cliente, es un lastre de tu negocio. Líbrate de los lastres lo antes posible.” Y me llamó poderosamente la atención porque, ahora que el tema de lo free está tan de moda (sobre todo desde el famoso artículo de Chris Anderson en Wired), pocos atacan tan de frente los modelos que consideran lo gratis como oportunidad de negocio.

Pero, ¿cuáles son los riesgos reales de lo gratis? Chris Anderson argumenta que, con la rápida caída de los costes de los productos y servicios digitales, es mejor proporcionarlos de forma gratuíta. De esta manera, la empresa se asegura el compromiso por parte del cliente, porque la gente prefiere recibir cosas gratuitas que pagar por ellas siquiera un céntimo.

Algunos piensan que esto fomenta los monopolios, y lo piensan porque existen varios ejemplos demostrativos. Uno de los más famosos es el caso de Gmail. Antes de su aparición, Yahoo! era el webmail predominante; tenía una versión gratuíta con un espacio limitado y cobraba por espacio extra. Cuando Google ofreció una cuenta gratuita un un espacio de almacenamiento mucho más grande, mucha gente abandonó Yahoo! para empezar a utilizar GMail. Alguien podría argumentar que simplemente Google ofreció un servicio que no le producía (casi) ningún coste, pero lo cierto es que es un servicio que tiene costes anuales asociados de varios millones de dólares. Tampoco quiero criticarlo; es una típica práctica considerada monopolística por muchos en la que una gran empresa entra en un mercado tirando precios y cargándose a la competencia. Y de alguna manera se podría considerar que tanto servicio gratis ofrecido por las grandes empresas les ayuda crear una especie de oligopolio que hace muy difícil para las startups entrar en estos mercados. ¿Cómo puede justificar una startup que no va a cobrar a sus usuarios por sus servicios?, y más teniendo en cuenta que también es algo común ahora mismo criticar los modelos de negocio basados en publicidad.

Pero claro, esto no son más que situaciones que se dan en una economía de mercado, y existe también una multitud de ejemplos de empresas que han sabido superar las barreras impuestas por los grandes monopolios. De primeras, Google fue capaz de machacar a los grandes buscadores de hace 10 años sin despeinarse, y Facebook ha sido capaz de superar a MySpace en un relativamente corto espacio de tiempo.

Ahora vamos a centrarnos en lo que comenta Jesús Encinar, y vamos a ponernos en el caso menos desfavorable que representa el modelo freemium, en el que unos pocos soportan (o subvencionan) los costes que supone la totalidad de los usuarios. ¿Realmente el modelo freemium también hay que abandonarlo? ¿Hay que pasarse a un modelo completamente de pago? En la mayoría de los casos, se examinan como aspectos clave del modelo premium los ingresos y el producto: los ingresos porque se habla de tasas de conversión de usuarios gratuitos a usuarios premium, y el producto porque es la clave para que se produzca dicho cambio (nadie va a pagar si no existe una diferencia clara y beneficiosa). Pero pocas veces se examinan los costes. En principio, el modelo freemium va bien si el coste de la parte gratis es marginal respecto a los beneficios de la parte de pago, y en muchos casos no resulta tan fácil establecer bien el límite entre las dos partes del servicio.

En casos como el de Flickr y LinkedIn los resultados han sido más que buenos. Flickr cobra unos 25$ anuales y no tiene una competencia real; su valor para los usuarios no es sólo la cantidad de espacio de almacenamiento, sino la comunidad que se ha generado con los años. LinkedIn tiene unos 30 millones de usuarios y, de los 108 M $ que ha levantado, sólo 28 M $ se han destinado a la financiación del crecimiento de la empresa, porque los ingresos generados han permitido que su economía esté más que saneada; el resto del dinero está guardado en los bancos y destinado a nuevas adquisiciones. Curiosamente, Facebook, que tiene unos 200 millones de usuarios, ha levantado más de 500 M $ para la expansión del negocio, y parece que todavía anda buscando más. Si establecemos un coste por usuario, mientras LinkedIn ha necesitado algo menos de 1 $ por usuario para levantar el negocio, a Facebook le han representado casi 3,50 $. ¿Por qué tanta diferencia? Podríamos hablar de la eficiencia de la publicidad en ambos casos (LinkedIn puede realizar una segmentación mucho más productiva), pero también ocurre que los usuarios de Facebook consumen muchos más recursos que los de LinkedIn (fotos y videos, principalmente).

En resumen, ¿cuáles son los desafíos que produce el modelo freemium?

  1. Como hemos dejado entrever, hay que ser muy hábil a la hora de decidir lo que se ofrece en la versión gratuita y lo que se incluye en la de pago. Hay que encontrar un equilibrio que garantice un considerable tráfico gratuito pero que anime a que un porcentaje de los usuarios se pasen al premium.
  2. Aunque la infraestructura tecnológica es cada vez másbarata (hardware, software, ancho de banda, etc.), el coste del tráfico cusado por los usuarios gratuitos debe ser lo suficientemente bajo como para que esté subvencionado por los usuarios de pago.
  3. El precio a cobrar por la versión de pago debe ir en consonancia con la diferencia entre los servicios. Ya hemos comentado que Flickr cobra unos 25 $ por año, Megaupload cobra 60 $ anuales, Yes.fm unos 10 € al mes, y Last.fm empezará a cobrar 3 € al mes en breve.
  4. Hay que determinar muy bien qué tipo de soporte se va a ofrecer a los distintos tipos de usuarios.

Al final, todo esto se puede concentrar en conseguir una tasa de conversión al premium que sea razonable, en función de las características del servicio. ¿Y cuál es esa tasa razonable? Chris anderson comentaba inicialmente un 99% de usuarios gratuitos y un 1% de pago, pero él mismo reconocía meses después que era simplemente una forma de hacer entender la idea. En este artículo daba ejemplos de tasas en torno al 20% en juegos online, entre un 5% y un 10% para Flickr, o el 3% de Ning. Finalmente, aconsejaba establecer un 5% como break-even y compensarlo con ingresos por el servicio gratuito para convertirlo en aproximadamente un 10%. Otras fuentes cifran la tasa de conversión media en torno al 3%.

Como conclusión, yo no estoy de acuerdo en que haya que librarse de cualquiera que consuma servicios y no se pueda considerar un cliente. Creo que el modelo freemium tiene mucho sentido si se hacen las cosas bien, y me parece que, de momento, es la mejor manera de combatir los servicios gratuitos en la mayoría de los casos . También estoy de acuerdo con Chris Anderson en que se puede complementar muy bien con ingresos provenientes de los usuarios gratuitos, aunque, eso sí, hay que mejorar bastante la eficiencia de la publicidad.

Hace unas semanas comentaba que para mí lo más interesante de Twitter es el servicio que proporciona a través de su API. Hace un par de días comentaba Steve Rubel que Twitter debería orientar su modelo de negocio a convertir su plataforma en un Sistema Operativo y añadir servicios premium para desarrolladores. Y creo que no le falta buena parte de razón: aunque muy lejos de ser un sistema operativo, es cierto que Twitter no se puede considerar casi un sitio web; de hecho, menos del 30% de los usuarios acceden a través de la web, y en los últimos dos meses ha bajado del 32% al 28%, lo que parece marcar una tendencia aún a la baja.

El ecosistema de Twitter

El ecosistema de Twitter

No voy a ser tan categórico como el Sr. Rubel a la hora de decirles lo que deben hacer, pero sí creo que se encuentran en un punto en el que deben definir su estrategia de forma muy clara. Si quieren monetizar su web de forma más o menos tradicional, van a tener que “cortar el grifo” a aplicaciones de terceros para redirigir todo ese tráfico a su web, pero en mi opinión esto les haría perder usuarios si no la cambian “de arriba a abajo” para que se parezca más a esas aplicaciones. Y si quieren potenciar el acceso por parte de los desarrolladores, no les va a quedar más remedio que cobrar por (parte de) su servicio, algo que seguramente eliminará algunas de las aplicaciones ya existentes. En mi opinión, creo que les saldría mejor aliarse con terceros que tratar de quedarse con todo el pastel, pero el tiempo dirá.

Editado: En la primera versión se me olvidó negar la afirmación de Steve Rubel sobre que Twitter sea un Sistema Operativo, pero ya está incluída. Gracias a Pep por su comentario.

Esta frase suena un poco exagerada, pero la vengo oyendo últimamente y, aunque lejos de ser verdad, empieza a resultar cada vez más posible en un futuro a medio plazo. Hoy leo en Comscore que el porcentaje medio de minutos que los usuarios de Internet europeos pasa en Facebook cada mes es del 4,1% respecto al total del uso de Internet, cuando hace un año era del 1,1%. Me gustaría disponer de más datos, pero si tenemos en cuenta que el 70% de los usuarios mundiales de Internet utiliza redes sociales, que MySpace tiene un número de usuarios comparables a los de Facebook y que en muchos países existen redes sociales locales con tamaños también similares (en España está Tuenti, pero Facebook no aparece como la primera red en 6 de los 17 países del estudio), creo que me quedaría corto si dijera que el porcentaje medio de minutos pasados en redes sociales es del 10%. También me gustaría tener datos acerca del porcentaje de uso por edades. Algo me dice que es posible que en los jóvenes el porcentaje medio de minutos esté ya cercano al 10%.

A este ritmo, puede que en 4 ó 5 años más de la mitad de los internautas “ya no se conecten a Internet, sino a las redes sociales”.

Por último, me gustaría saber con datos precisos cómo ha influído el auge de las redes sociales en el uso de otros medios como la televisión. Hoy precisamente hablaba con un par de amigos acerca del daño que Internet en general le está produciendo a la televisión, tanto por la descarga de contenidos (en muchos casos, series que resultan más cómodas si se ven sin anuncios), como por la alternativa de ocio que representa (juegos online, chats, redes sociales…). Algo me dice también que el daño no debe ser pequeño, sobre todo teniendo en cuenta cómo se encargan las propias cadenas de televisión de demonizar a Internet en general, y últimamente a las redes sociales en especial.

Esta frase que tan bien refleja el carácter del Langui debería estar un poco más presente en la vida de aquellos que intentan sacar adelante algún proyecto con un cierto carácter innovador en España. Ya hemos hablado de esto otras veces: aquí sólo se sacan proyectos con modelos de negocio bien conocidos y probados, que ya han triunfado allende nuestras fronteras y que “sólo” necesitan un esfuerzo con un carácter más “de gestión” (que ya es bastante). Al menos, eso es lo que te vienen a decir muchos de los que ya han triunfado así.

Yo estoy de acuerdo. Esa fórmula es válida, y es un buen camino, pero ¡no me digas que no se puede sacar adelante algo más atrevido! Hay muchos caminos para triunfar, pero parece que los únicos que transmiten confianza son aquellos que son técnicamente tan fáciles de desarrollar, que han sido comprobados tantas veces, que realmente están muy por debajo de las capacidades que tenemos los españoles. Y ese tipo de proyectos tampoco garantizan nada: hay tantos, hay tanta competencia que también resulta difícil sacarlos adelante.

Ya hemos hablado en alguna ocasión de la perseverancia. Las posibilidades de fallar en tu primera empresa ya son de por sí altas, pero creo que merece más la pena fallar intentando hacer algo desafiante de algún modo, algo que te permita aprender, que te haga más fuerte para que la vez siguiente tengas más posibilidades. Si no, es posible que incluso pueda ser negativo, que puedas “desaprender”.

Ya he conocido varios casos de gente a la que les han intentado o les están intentando desanimar en este tipo de situaciones. ¿Y quiénes son ellos para desanimarte, sobre todo cuando sus situaciones han sido y son diferentes? No te puedo decir lo que tienes que hacer, pero yo prefiero fallar con algo que sea difícil y que al menos me deje un buen conocimiento, que fallar con algo que conozco muy bien y que lo único que me puede dejar es una pérdida de confianza en mis capacidades.

No dejes que te hagan dudar. Si tienes dudas, ¡échale huevos!

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