El año de la catarsis
31-diciembre-2008
No me gusta demasiado hacer propósitos para el año nuevo. Los tengo, están ahí e iré a por ellos, pero casi prefiero que queden un poco “etéreos”. Está claro que a nivel profesional mi principal objetivo es que saquemos adelante Wipley, pero a nivel personal lo que más me gustaría es ser capaz de agradecer de la mejor manera posible a todos aquellos que me han ayudado en los últimos tiempos, y especialmente a los que lo han hecho siempre.
El final de 2007 y la primera mitad del 2008 supusieron un punto de inflexión en mi vida. Se juntaron muchos “asuntos” personales y profesionales, propios y ajenos (aunque cercanos) que me hicieron replantearme mi futuro. Como suele ocurrir en estos casos, además de un buen puñado de experiencias vitales, te sueles llevar un montón de sorpresas con la gente.
Durante este último año me he llevado muy gratas sorpresas con personas que ya eran en cierto modo cercanas, pero que han pasado a tener una importancia mucho mayor en mi vida (tanto a nivel profesional como de amistad), y si todo va bien, en el futuro esa importancia será aún mayor
. También he tenido la suerte de conocer mucha gente interesante a nivel profesional que nos han ayudado directa e indirectamente: emprendedores, inversores, asesores… En este punto, tengo que agradecer especialmente a Javier Cuervo y a Pedro Trucharte, de la Oficina del Emprendedor de Base Tecnológica de de Madri+d, que nos han impulsado con la empresa y nos han dado mucha difusión. El año que viene seguro que podré mencionar a algunos otros que ahora se podrán dar por aludidos
.
También he seguido contando con el apoyo y la comprensión de la gente de siempre, pero sobre todo de mi mujercita, mi pequeñaja y mis padres. Sin ellos, nada es posible.
Por desgracia, también he tenido algunas sorpresas desagradables, tanto a nivel laboral como personal, y por parte de gente con la que he tenido una relación más o menos superficial, pero también de otros que eran importantes; en este caso no diré nombres: en general, ellos saben quiénes son. Tampoco tiene mayor importancia. Y además, de todo se aprende.
Espero que este 2009 sea un buen año para todos, lo que quiera que eso signifique: no sé si un buen año sería que la gente se quede como está (las cosas pintan feas, como todos sabemos), o que empiecen a mejorar. En algunos casos, tengo muy claro que algunos necesitan mejorar su situación; en otros, creo que se pueden permitir empeorar un poco… A nivel más personal, espero que sea el año de la confirmación positiva de los nuevos proyectos, y que la gente que tengo a mi alrededor pueda compartirlo. Al fin y al cabo, no hay nada más importante que estar rodeado de gente que te quiere
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¡¡¡FELIZ AÑO 2009!!!

