Comscore publicó ayer una noticia sobre el uso de las redes sociales en Brasil, proporcionando también información sobre el uso en países del resto del mundo con una población de internet superior a los 10 millones de usuarios. Entre las conclusiones generales, latinoamérica se sigue posicionando como la principal región en utilización de redes sociales, con un grado de penetración conjunta del 87,2% entre los usuarios de internet. En europa, España (70,7%) aparece sólo detrás del Reino Unido (78,7%), y por delante del resto: Alemania (65,5%), Italia (62,2%) y Francia (59,1%). En cuanto a las tendencias, lo más destacable es el crecimiento anual de 19,6 puntos en el caso de Alemania y la disminución de un 0,3% en el Reino Unido. En España, el aumento fue del 6,8%.

En el resto del mundo, Canadá es el líder con un 86,5% y Estados Unidos aparece con un grado de penetración ligeramente inferior al español (70,2%) con tendencia aún creciente (4,5%), mientras Rusia ha pasado del 36,3% al 60,7%. En cuanto a los países asiáticos, no parecen demostrar aún tanto interés en estos servicios: Korea del Sur tiene la mayor penetración con un 58,3%, y se observan tendencias decrecientes en países como Japón (-0,7%) y Taiwan (-5,2%).

Con todo, a ver quién es el próximo que me cuenta que las redes sociales son una moda que está empezando a pasar…

Esto es lo que me decían mis padres cuando era pequeño y me metía en conversaciones “de mayores”. Entonces me sonaba natural: me lo decían mis padres. Yo creo que el aprendizaje es un proceso iterativo en el que primero hay que saber escuchar (leer) y asimilar, y después hay que saber preguntar y volver a prestar atención. Por eso, ahora que tengo 36 años, sigo poniendo en práctica lo que me decían mis padres, no con gente mayor que yo, sino con gente de la que sé que puedo aprender, tenga la edad que tenga.

Ayer tuve la oportunidad de comer con Emilio Márquez, Jesús Encinar, Carlos Blanco, Rodolfo Carpintier y Pedro Trucharte, además de unos cuantos compañeros y amigos, y posteriormente “moderar” una mesa redonda para emprendedores con los cuatro primeros (lo pongo entre comillas porque sólo tuve que decir sus nombres, y ellos se autogestionaron el resto :) ). Tanto la comida como la mesa redonda tuvieron el mismo tono: distendidas, amenas y, sobre todo, muy instructivas. Yo me limité a escuchar, pero como mi principal “miedo” era que el público no se decidiera a participar, llevé unas 8 cuestiones preparadas. Por suerte, no tuve la necesidad de preguntar absolutamente nada. Tengo que decir que todos quedamos gratamente sorprendidos con el grado de participación; incluso tuvimos que cortar las preguntas media hora más tarde de lo previsto. A nivel personal, me quedé con las ganas de preguntar muchas cosas, pero para eso ya habrá otras oportunidades…

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