Es evidente que las necesidades de financiación de cada startup son diferentes. Y no me refiero únicamente a la cantidad de dinero que puede necesitar cada una, sino a las fuentes, al momento y a la forma. Si nos quedamos únicamente con las necesidades iniciales y nos centramos en las fuentes, podríamos hablar de capital propio (de los fundadores), los FFF (Friends, Family and Fools), préstamos, préstamos participativos, subvenciones, business angels… Para saber un poco más al respecto, recomiendo la lectura de esta entrada de Ángel María y ésta de Alejandro Santana. Al final, lo normal es que la ronda inicial de financiación tenga un poco de casi todo.

Pero centrándonos en el tema de los FFF, yo no le concedía demasiada atención hasta que oí a Carlos Blanco decir que él consideraba muy importante la aparición de este tipo de financiación. En palabras suyas: “¿Cómo voy a invertir en tu proyecto si no has podido convencer a tu tío de que invierta, cuando al menos tu tío te quiere?” Posteriormente he escuchado comentarios similares en otros foros y a otros inversores, aunque también me he encontrado palabras de aviso a la hora de dejar entrar a los FFF en tu proyecto.

Si bien puede ser cierto que la existencia de los FFF puede dar confianza, creo que en ocasiones puede introducir cierta inestabilidad en el sistema. Precisamente el viernes le preguntaba a un par de personas muy metidas en este mundillo cuál era su opinión al respecto. Mi duda concreta era acerca de la necesidad real de tener FFF a la hora de encontrar inversores frente a los problemas que puede traer gestionar las inversiones de gente inexperta: ¿Cómo les convences de que aunque tú aportes el mismo dinero ellos van a tener un porcentaje menor de la sociedad? ¿Cómo les justificas el valor de la empresa? Con esa falta de experiencia, es normal que se puedan poner nerviosos fácilmente con la lentitud inicial de este tipo de proyectos (a ver quién entiende que se pueda tardar tres años en entrar en beneficios), que les pueda el gran riesgo que supone este tipo de inversiones, que les cueste entender que, como son varios inversores pequeños, es mejor que se sindiquen y tengan un representante único (si no, el Consejo puede llegar a parecer un gallinero con tanta gente)…

Estas dos personas me decían que no siempre era necesario tener este inversión de FFF. Según comentaban, a veces se necesitan para arrancar la empresa, y es cierto que proyectan confianza hacia inversores de capital riesgo, pero otras veces su aportación no es significativa respecto del total de capital que se necesita, y su aparición conlleva un mayor reparto de las acciones y, sobre todo, un ruido en el funcionamiento de la empresa que puede ser fuente de problemas. Uno de ellos decía: “si tienes jamón de pata negra, los business angels no van a mirar si hay inversión de FFF”.

José Luis Martín de Cabiedes comentaba en el Foro de Inversores organizado por Madri+d que, en media, 1 de cada 10 inversiones iban muy bien, que 5 ó 6 iban bien, y que el resto fracasaban, y esto concuerda con algunas estadísticas que señalan que el 30% de las empresas en internet fracasan en un corto plazo. Él recomendaba diversificar mucho las inversiones para poder conseguir algún éxito, pero no todo el mundo puede permitírselo. También decía que esa diversificación podía proporcionarle un bombazo (como por otra parte ya ha ocurrido en el pasado :) ) y que, si no fuera así, para él sería más cómodo invertir en bolsa. Por eso, entiendo perfectamente que esa gente cercana que cree en tu proyecto e invierte una parte de sus ahorros se ponga nerviosa: normalmente va a ser el único proyecto en el que invierta, y no tendría otra forma de recuperar sus pérdidas. Hay que tener en cuenta que en la bolsa al menos no lo pierdes todo, y el riesgo es mucho menor.

He leído unas cuantas historias acerca de casos de éxito que no hubieran podido producirse sin la aportación de los FFF. En esos casos, suele haber fotos en las que se aprecian sonrisas por todas partes. A mí me encantaría que la gente cercana pudiera compartir nuestro éxito, si es que llega, pero me gustaría leer qué ha pasado en otros muchos casos en los que la empresa ha ido mal y esos FFF han perdido toda su inversión. ¿Han comprendido todos la situación? ¿Han seguido siendo amigos? ¿Las reuniones familiares no se han vuelto violentas?

Con todo lo dicho, me surgen muchas dudas a la hora de determinar si siempre es necesario contar con esa aportación de los FFF. Me da la sensación que puede tener más sentido en proyectos que necesitan poca inversión incial, pero que puede ser un pequeño obstáculo si el proyecto es ambicioso. Agradecería mucho comentarios al respecto.

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