Uno de los principales problemas que me encuentro para analizar la realidad actual del eCommerce es la falta de información útil. Tanto por necesidades de mi negocio como por “curiosidad general” de un convencido del eCommerce, existe un buen número de cuestiones para las que necesitaría respuesta; una respuesta que normalmente no consigo encontrar.

¿Cuántas tiendas online hay en España? ¿Cómo se segmentan por sectores, o por ventas? ¿Cuántas provienen del negocio offline? ¿Cuántas están realmente internacionalizadas?Captura de pantalla 2013-02-19 a la(s) 13.49.00 ¿Cuántas hacen B2B y cuántas B2C? ¿Qué porcentaje de la venta online corresponde a las mayores empresas? ¿Cómo se distribuye la “larga cola” de empresas de ecommerce? ¿Qué media de facturación tiene una tienda online?

Ya me gustaría tener las respuestas a éstas y otras muchas preguntas que a todos se nos pueden ocurrir, pero, o bien no están disponibles, o bien quien las pueda tener no las comparte. Y tampoco es que me extrañe, ya que, como dicen por ahí, “la información es poder”.

Yo también soy de los que piensa que tenemos una burbuja en eCommerce, pero no porque el eCommerce no sea algo productivo, sino porque el planteamiento sobre el que se sustentan muchas de las decisiónes está, en mi humilde opinión, mal enfocado. Vender en Internet es fácil, desde luego, y con las herramientas existentes también es barato. El verdadero problema es que te compren. Y pese a que hay muchas acciones que pueden ayudar en semejante empeño, la realidad final es que, aunque el eCommerce es un pastel cada vez más grande, hay unos cuantos comensales (pocos) que cada año comen trozos mayores, y la parte que queda hay que dividirla entre un número de invitados que crece a un ritmo más fuerte que el pastel.

Para poder dejar este ejemplo claro, tendría que tener la respuesta a muchas de las preguntas que planteaba al principio, pero intentaré acercarme a través de la analogía con la situación en otros países de nuestro entorno que tienen ya un eCommerce más maduro.

¿Cuántas tiendas online hay en España? No he sido capaz de encontrar una cifra fiable, pero me voy a aventurar a dar una aproximada basándome en nuestros vecinos franceses y en el Reino Unido. Según IMRG, en UK hay unas 230.000 tiendas online, y en 2012 el eCommerce ha facturado allí unos 90.000 M€ (78.000 M GBP). Según FEVAD, en Francia existen cerca de 110.000 tiendas, que han facturado unos 45.000 M€. Haciendo un rápido cálculo, España, con una facturación de 12.000 M€ en 2012, debería contar con unas 30.000 tiendas online.

¿Cómo se segmentan por ventas? Aún no he encontrado cifras públicas de facturación para 2012 de empresas como Zara, Amazon, El Corte Inglés, Privalia… Pero voy a poner un caso reciente muy curioso, como es el de Alemania. En 2012, las 4 mayores empresas de eCommerce en Alemania (Amazon, Otto Group, Gupo WeltBild y Zalando) facturaron un total de 17.500 M€, lo que representa aproximadamente un 46% del volumen del eCommerce local. Con estas proyecciones algo me dice que, muy posiblemente, menos del 1% de las tiendas online de cada país facture aproximadamente el 90% del volumen total. Este dato no sólo es desalentador, sino que vendría a significar que la facturación media anual de una tienda online “del montón” estaría en torno a los 40 – 50.000 €.

Para poder llegar a una conclusión clara sobre el tema del título, me faltaría una respuesta a ¿cuántos ecommerce provienen del negocio offline? Yo creo que queda meridianamente claro que con una facturación anual de 50.000 € no podemos considerar siquiera el autoempleo, ya que un margen medio probablemente dejaría un beneficio entre 10 y 15.000 €. En ese caso, parece que puede ser un buen complemento para una tienda tradicional, pero no un negocio que pueda sostener al equipo necesario para sacar adelante una tienda online.

De cualquier manera, estoy sacando conclusiones sobre unos cálculos aproximados, y cualquiera podría acusarme de manipular los datos, pero además en cualquiera de los dos sentidos: algunos podrían decirme que los 12.000 M€ de facturación en 2012 sólo tienen en cuenta las compras a través de tarjetas de crédito, pero otros me podrían recordar que esta cifra considera las ventas en España aunque la tienda online no sea española (algo que ocurre casi en la mitad de los casos).

Sea como sea, y aunque reconozco como seguro que hay un buen margen de error, mi sensación es que resultados mejores sólo nos llevarían a una situación en la que el ecommerce podría considerarse por sí mismo como autoempleo, pero nada más. Aunque la facturación media fuera de 100.000 €, el margen tampoco sería muy grande, y no podemos olvidar que los gastos de una tienda online no son despreciables…

Como conclusión, yo me lo pensaría muy bien antes de montar una tienda online si voy a disponer de muy pocos recursos. Aunque a medio/largo plazo el crecimiento puede ser mayor que en una tienda de barrio, y aunque la inversión inicial en la propia tienda y en el stock pueda ser mayor, la inversión necesaria en marketing lo compensa (como mínimo) y se necesitan ciertos perfiles especializados que resultan bastante difíciles de encontrar. Si te dicen que vender en Internet es fácil, y que muy pronto tu economía personal Captura de pantalla 2013-02-19 a la(s) 13.46.53se va a sostener con un ecommerce, yo te recomendaría que lo pusieras en duda y, sobre todo, que busques formas de abaratar costes.

Con esto tampoco quiero desanimarte, ya que siempre existen acciones que se podemos poner en práctica mientras testamos el mercado, como por ejemplo pueden ser: aliarse con una tienda física como canal online (puedes ahorrarte gastos de almacenaje e inversión en stock), empezar probando a vender dentro de eMarketplaces como Amazon, eBay o Etsy (lo que permite ahorrar temporalmente en marketing online) o incluso buscar socios para crear una tienda online única en la que se vendan productos de diferentes empresas (y así compartir todo tipo de gastos).

Los comienzos son siempre difíciles, pero la ventaja de la falta de madurez del eCommerce es que aún queda mucho por innovar, de igual forma que aún queda mucho margen de crecimiento. De momento, las ventas online representan un porcentaje muy pequeño de las ventas globales en comercio, algo que seguro va a mejorar; de momento hay muchos procesos que todavía no están optimizados, tanto a nivel logístico como de marketing y ventas; de momento hay un amplio porcentaje de la población que todavía no “ha tomado el riesgo” con esto de comprar por Internet. Pero todos estos problemas se resolverán con el tiempo, y los que sean capaces de hacerse un hueco en eCommerce en este momento tendrán un largo camino recorrido para aprovecharse de estas mejoras. Mientras tanto, pongamos los pies en el suelo y ciñámonos a la realidad actual: el eCommerce, en general, no llega ni al autoempleo.

En los últimos tiempos se ha puesto muy de moda hablar de big data, en muchos casos sin tener muy claro de qué se está hablando. Como ocurre siempre, y quizás porque el día a día nos impide profundizar en muchos de los temas que nos rodean, nos limitarmos a repetir los conceptos escuchados contando lo que hemos oído decir a otros con nuestras propias palabras, produciéndose el famoso efecto “teléfono roto” (me niego a llamarle “teléfono descompuesto“), donde el mensaje final poco tiene que ver con el original.

Sin embargo, ocasionalmente te encuentras con gente que va un poco más allá y es capaz de analizar las implicaciones de estos conceptos de moda, lo que (qué queréis que os diga…) me produce un alto grado de satisfacción. Sin ir más lejos, hace un par de semanas visitaba a un posible cliente que comentaba acerca de lo corto que queda el concepto de big data en eCommerce. Para él lo realmente importante no son los datos, sino la información que se puede sacar de ellos, y le gustaba más pensar en un Captura de pantalla 2013-01-28 a la(s) 11.09.25término como “big profile”, donde el propietario del eCommerce delega en terceras empresas para que le analicen la gran cantidad de datos que se producen en su web, y le proporcionen como resultado un perfilado de los usuarios como grupo, pero también como individuos.

No puedo estar más de acuerdo con el fondo de este concepto, y creo que, modestamente, es lo que mejor sabemos y podemos hacer en BrainSINS.

En cualquier caso, termine o no siendo cliente nuestro, estoy seguro que esta empresa conseguirá obtener una gran ventaja competitiva, porque su objetivo es  gestionar muy bien la información importante y lograr que impacte en sus resultados. Y eso al final es lo que un eCommerce que realmente quiera crecer debe empezar a plantearse: cómo puedo utilizar los datos de mis clientes para diferenciarme de la competencia.

No debemos olvidar que el número de tiendas online va creciendo casi de forma exponencial, mientras el volumen de ventas en eCommerce “sólo” crece a un ritmo del 20% anual, centralizándose además en pocos sectores y un número reducido de empresas medianas-grandes. El número de tiendas en la larga cola es cada vez mayor, y para salir de ese pozo hay que tener ventajas competitivas realmente diferenciales. Por eso, algunas de las que antes eran ventajas (como precio, calidad de servicio, usabilidad…) poco a poco se van convirtiendo en una obligación que, si no cumples, te supone una desventaja. Y por eso es el momento de buscar nuevas diferencias que permitan sobresalir del resto de competidores.

Desde mi punto de vista, este posible cliente tiene toda la razón. No es el momento de acumular datos, sino el momento de utilizarlos para potenciar tu negocio.

Es curioso que, a la hora de emprender, todos nos equivoquemos básicamente en las mismas cosas. Por mucho que leamos El Libro Negro del Emprendedor o que hablemos con gente curtida que ya ha pasado por donde nosotros estamos, necesitamos cometer los mismos errores para aprender de verdad. Q&ANo sé si es porque tendemos a ser un poco soberbios y pensamos que lo que les ocurre a los demás no nos aplica a nosotros, o si simplemente es por desconfianza, pero la realidad es que pocas veces hacemos caso.

Y sin embargo, a menudo nos acercamos a los que saben más que nosotros para buscar respuestas. Y quizás ese es el problema: que buscamos respuestas. En su momento me costó entenderlo, pero ahora sé que más que buenas respuestas, lo que realmente me aporta son las buenas preguntas. Muy poca gente es capaz de hacerte replantear tus ideas y de ponerlas boca abajo, pero los que lo consiguen te dan algo muy importante: ser capaz de valerte por ti mismo. Y esto es lo mejor que te puede pasar: nadie tiene todas las respuestas, y aunque las situaciones se puedan parecer, siempre hay matices y diferencias que pueden llevar a que las experiencias de los demás no sean necesariamente aplicables a las nuestras. Yo, por si acaso, cuando alguien me pide un consejo, se lleva dos: el primero, que no haga caso de mis consejos; el segundo, ya depende de lo que me pregunte.

Hoy haré una excepción y ofreceré un solo consejo por si acaso algún día me quieres preguntar: no me pidas respuestas acertadas, pídeme preguntas incómodas. Seguramente te seré de más ayuda…

Ya hemos comentado las ventajas que ofrece el SaaS frente a las licencias de software. Aparte de todas estas ventajas, hay una diferencia importante tanto desde el punto de vista del cliente como del proveedor del servicio, y es que se establece una relación que, en principio, se espera llevar al largo plazo.

Para el cliente, hay una serie de elementos críticos que pueden llevar a la desconfianza frente al proveedor del servicio:

  • Vas a tener acceso y vas a tener que proteger mis datos sensibles, o los de mis clientes.
  • El servicio que me vas a prestar es crítico para mí, y si no funciona bien me vas a causar problemas.
  • Me prometes que vas a actualizar y mejorar las funcionalidades con regularidad.
  • Si te contrato, necesitaré que nuestra relación sea duradera.

La única manera de eliminar estas barreras es generar una fuerte y verdadera sensación de confianza, tanto en la empresa como en el servicio. Y la confianza no es precisamente fácil de conseguir. Además, en las relaciones a largo plazo hay dos situaciones distintas en las que la confianza se debe generar de formas diferentes: el proceso de captación del cliente y el trato con quien ya es un cliente.

El proceso de captación

Durante el proceso de captación, una de las primeras estrategias es crear confiaza “por asociación”, es decir, proporcionando ejemplos de empresas importantes que ya han confiado en el servicio con buenos resultados. En estos casos, se pueden utilizar testimonios y casos de éxito para reforzar el mensaje.

Otra estrategia interesante consiste en proporcionar información acerca del roadmap del servicio, de las mejoras y los complementos que se van a ir añadiendo a corto y medio plazo. Pero también conviene dejar claro que no se trata solo de promesas, ya que hasta el momento las has ido cumpliendo. Puedes mostrar la diferencia entre el producto inicial y el que se ofrece actualmente, y de nuevo te puedes ayudar de testimonios de clientes que lo hayan comprobado.

También se debe trabajar la imagen de marca. Sí, tengo claro que es algo que se va creando con el tiempo, pero desde el principio se pueden destacar algunos aspectos positivos, sobre todo si te permiten establecer diferencias claras con la competencia. La calidad del soporte o el grado de agresividad comercial son dos ejemplos de cualidades que se pueden destacar desde un primer momento.

El trato con los clientes

Por mucho que hayamos conseguido transmitir la confianza necesaria para conseguir un cliente, debemos seguir trabajándola miestras dure la relación, e incluso diría que también después de que ésta pueda terminar. Uno de los elementos más importantes a cuidar es la transparencia en la información: por ejemplo, informar sobre posibles caídas, proporcionar herramientas para analizar los resultados o informar puntualmente de los avances y novedades.

Otra herramienta tradicional puede ser la creación de una comunidad: el intercambio de experiencias entre tus clientes puede ayudar mucho a que saquen el mayor partido posible de tu servicio, pero también arroja confianza, ya que quedas expuesto no sólo al intercambio de buenas prácticas, sino de posibles quejas.

Por último, pedir feedback a tus clientes puede ser algo muy positivo. Aparte de la valiosa información que te proporciona sobre la utilidad del servicio, si les das a tus clientes la posibilidad de ofrecer su opinión para mejorarlo, llegarán a sentirlo como algo suyo, y tu éxito se convertirá también un poco en su éxito.

En resumen, recuerda siempre que el SaaS implica una relación duradera que hay que trabajar día a día. La confianza es difícil de ganar, pero la pérdida de confianza es casi imposible de superar. Utiliza tus herramientas, y no sólo porque supongan una ventaja para ti, sino también porque tu cliente debe ser lo más importante.

Desde que asumí el papel de CEO, primero en Wipley y después en BrainSINS, he intentado leer mucho sobre lo que debía hacer, sobre mis responsabilidades, mis tareas. Y debo decir que en ocasiones me ha resultado muy frustrante: no hay una definición extacta de lo que es un CEO, ni un perfil de estudios que te prepare de forma clara. Con el tiempo, tiendo a aceptar la definición de un buen amigo: “Un CEO no es nada concreto, ni hay nada que te prepare para ser CEO; se aprende con la experiencia”.

Mi opinión es que un CEO simplemente es el que controla lo que ocurre en una empresa, el que toma las decisiones y, en la mayoría de los casos, su cara más visible dentro y fuera de la organización. Aunque sea una definición muy vaga, esto implica que el CEO debe medir bien lo que ocurre a todos los niveles, debe vigilar y tratar de anticiparse al mercado, debe motivar al equipo, debe impulsar la innovación y el cambio… y debe responder ante el Consejo. En resumen, debe estar pendiente de muchos temas para poder accionar y reaccionar a tiempo.

Por eso, cuando me hablan del foco que debe tener un CEO no puedo reprimir una mezcla entre sonrisa nerviosa y cara de póker.

Uno de los consejos más comunes que recibes como CEO de una empresa es que debes focalizarte mucho en tu negocio, en tu producto, en darte a conocer, en hacer marketing, en vender, en… Al final, son muchos focos diferentes para ser realmente un foco. Además, cada persona te recomienda focalizarte con toda su buena intención, pero en cuanto se dan la vuelta son los primeros en perder el suyo propio. Esto, lejos de ser un reproche, es más un reconocimiento de la realidad: tendemos a proyectar en los demás lo que nos gustaría hacer a nosotros, y yo no puedo esconder que soy el primero en hacerlo.

La cuestión es que, desde mi punto de vista, si hay alguien en una empresa que no puede llegarse a centrar demasiado en un solo foco es precisamente su CEO. Su trabajo debe ir quizás por conseguir que sea cada miembro del equipo quien se enfoque en sus tareas más importantes. ¿Y por qué no puede (o debe) enfocarse el CEO? Aparte de lo que he comentado antes, sencillamente, porque hablar de foco tiene automáticamente una connotación de inmediatez, del “ahora”, pero alguien tiene que mirar más allá del corto plazo, alguien tiene que intentar adelantarse a lo que el mercado nos pueda imponer, y alguien tiene que preparar planes alternativos para cuando no se cumpla lo esperado (que, no nos engañemos, nunca se cumple).

Con esto no quiero pintar al CEO como un mero visionario, y estoy de acuerdo en que mantener un cierto foco en la empresa es esencial, pero sí creo que hay que buscar algún tipo de equilibrio entre lo uno y lo otro, que hay que intentar mantener cierto foco a la vez que elevarse unos metros sobre el suelo. Parece un contrasentido, ¿verdad?

Como ejemplo clarificador, y seguramente no muy original, podríamos poner al conductor de un coche. Si sólo pusiera el foco en lo inmediato, se centraría en lo que tiene justo delante: un tramo de carretera y, quizás, algún coche. Pero la realidad es que debe estar pendiente de la carretera, y no sólo de los 50 metros de delante, sino de todo lo que alcanza la vista; debe vigilar a todos los coches que supongan una amenaza, ya estén delante o detrás, cerca o lejos, adelantando o en los carriles contiguos; y, en caso de peligro, debe tomar rápidamente la decisión de frenar, acelerar o dar un volantazo.

El conductor debe ir en todo momento previendo los acontecimientos que puedan suceder, adelantándose a un posible peligro y, a la vez, transmitiendo seguridad al resto de los ocupantes del coche. Todo esto es difícil al principio, pero se aprende con la experiencia, y pienso que en una empresa ocurre algo parecido. Realmente, quizás se parezca más a un barco de vela, donde los ocupantes no son meros pasajeros y todos realizan tareas necesarias para que el barco avance, pero el ejemplo del barco no me produce la sensación de urgencia, de dinamismo y de necesidad de reacción que tienes en una empresa.

Por otro lado, creo que conviene resaltar que la actitud y la capacidad de mantener el foco no debe ser la misma en cada momento de la vida de la empresa. En los primeros momentos de una startup hay pasos muy claros: construye el producto, empieza a vender… Y no es que el CEO deba tener su foco en cada uno de estos pasos, sino que hay tan pocos recursos que el CEO no existe como tal. Después de superar la primera prueba de concepto, toca mantener ese difícil equilibrio que comentaba antes y, casi diría, intentar mantener un foco “a tiempo parcial”, o centrarse en aspectos que se acerquen más al medio plazo, y aquí es donde el CEO puede empezar a tener sentido.

En mi opinión, demasiado foco en el corto plazo, demasiado foco en un solo aspecto de tu empresa, puede llevarte a no ser consciente de peligros importantes, de cambios en el mercado, o puede cerrarte las miras a la innovación. Y si bien es cierto que en los primeros días de una startup la innovación es casi una garantía, un sello, a medida que el tiempo pasa esa innovación deja de ser percibida como tal, algo que ocurre especialmente cuando hablamos de Internet. En Internet las situaciones cambian demasiado rápido, los problemas de hoy dejan de serlo mañana porque el mercado es diferente, y la gente no espera soluciones típicas. Por eso, conviene tratar de ver más allá, conviene tratar de pensar “out of the box”, algo que en parte está reñido con mantener un foco muy claro. Esto es algo que el CEO de la empresa no puede hacer solo, necesita de la visión y la imaginación del resto, pero debe ser él quien lo impulse y, por eso, debe resignarse a perder un poco el foco.

Que el SaaS (Software as a Service, o Software como Servicio) es ya una realidad como modelo de distribución de software en Internet, no deja lugar a dudas. Sin embargo, no siempre terminamos de ser conscientes de todas las ventajas que ofrece frente a los modelos tradicionales de pago por licencia que requieren instalación en los ordenadores del cliente. Por eso, me atreveré a repasar los elementos que pueden conformar la proposición de valor del SaaS, tratando de confrontarlo con las licencias.

  • Comodidad y menor riesgo en el pago. Generalmente los pagos se realizan bajo un modelo de suscripción, y los contratos suelen ser cortos y renovables sólo bajo demanda y consentimiento del cliente. Si comparamos este modelo frente al pago único inicial de una licencia de software que no sabes si va a cumplir con tus expectativas, el ahorro y la comodidad de pago son mucho mayores en el caso del SaaS. Sin embargo, no se suelen dejar claras estas ventajas frente al modelo de licencia. Como recomendación, puede convenir proporcionar al cliente un cálculo “mascado” que compare gastos y muestre las ventajas financieras.
  • Simplicidad. La mayoría del software ofrecido en formato SaaS suele tener como una de sus premisas la usabilidad, por lo que tiende a resultar muy fácil para los usuarios. En los casos en que se requiere uns integración con alguna aplicación del cliente, suele resultar muy fácil de integrar, configurar y actualizar para el departamento de tecnología.
  • Fiabilidad. A algunos clientes les preocupa que el hecho de sumisitrar el servicio a través de Internet pueda convertirlo en poco fiable si los servidores se caen con frecuencia. Esta es una preocupación legítima y más que razonable, pero la realizadad es que la gran mayoría de los servicios SaaS garantizan al menos el 99,9% de tiempo de funcionamiento, y en muy rara ocasión alguno llega a estar caído ese 0,1% (que, por otro lado, representa unos 40 minutos al mes en el peor de los casos). Cualquier software instalado en infraestructura propia tendría, como mínimo, el mismo tiempo de caída, ya sea una aplicación para un ordenador personal o un software que deba ser instalado en una compleja red de servidores. Al final, los sistemas operativos y las aplicaciones siempre tienen fallos, y en algún momento necesitan que hagamos algo tan básico como reiniciarlos. La ventaja del SaaS en este sentido es que no es el cliente quien debe encargarse de estar atento a estas caídas, sino el propio proveedor.
  • Flexibilidad. Relacionado con el punto anterior, debemos destacar que el SaaS tiene la habilidad de realizar un escalado rápido si el cliente lo demanda a través de un gran crecimiento en los accesos sin que esto suponga que sea el propio cliente quien deba realizar un sobredimensionamiento de las máquinas, como ocurre en el caso de las licencias.
  • Accesibilidad. Gracias a su distribución por Internet, estos sistemas pueden ser accesibles desde cualquier sitio y en cualquier momento, sin necesidad de que lleves tu ordenador contigo, sin que existan problemas por la existencia de diferentes versiones del mismo sistema, y con datos siempre sincronizados y disponibles.
  • Capacidad de predicción y adaptación al cliente. Al contrario que con el software licenciado, los proveedores de SaaS tienen una gran proximidad al mercado. Esto se debe a que tienen la posibilidad de analizar las funcionalidades más utilizadas por sus usuarios de forma directa, lo que les permite también enfocarse en las funcionalidades futuras con un mayor grado de certidumbre. En este sentido, sirve de gran ayuda a la hora de ganarse la confianza de los clientes al convencerles de que habrá actualizaciones regulares. En muchos casos, el marketing no debe ser sólo del producto, sino también de la promesa.

Por último, aunque no forme parte de la propuesta de valor como tal, creo que merece la pena destacar que la seguridad no resta valor. Es comprensible que los clientes planteen dudas acerca de la seguridad de sus datos, por lo que se debe trabajar muy bien la confianza en este punto e informar a la gente de marketing y desarrollo de negocio como al departamento técnico sobre el tratamiento de sus datos.

Mi mujer y sus 5mimitos

15-junio-2012

Desde que hace 4 años empezara a entrar de lleno en el mundillo de Internet, he tenido la suerte de contar con la ayuda de mucha gente: viejos amigos, nuevos amigos y, sobre todo, la familia. Mi mujer ha tenido la paciencia de aguantar muchas horas de trabajo, de falta de atención, de menor ayuda en casa, de viajes… Y en lugar de “odiar” el puñetero mundillo de los emprendedores ha tenido las ganas y las “narices” de saber organizarse para seguir apoyándome a la vez que preparaba su propio proyecto de ecommerce.

Ahora, estoy más que orgulloso de poder anunciar que ya lo ha lanzado, y gracias a su fuerza y su perseverancia ha dado a luz a 5mimitos, un ecommerce por subscripción que busca ayudar a mamás que estén embarazadas o a mamás y papás que tengan bebés de hasta tres años. Cada dos meses, 5mimitos envía a sus subscriptores una caja con cinco artículos centrados en el juego, la estimulación y el cuidado de mamás y bebés, y pertenecientes a las mejores marcas especializadas en maternidad e infancia.

5mimitos realiza la selección de estos cinco artículos de forma personalizada y con el asesoramiento de expertos en maternidad e infancia. Para conseguirlo, toma como referencia el perfil de cada suscriptora, en qué etapa del embarazo se encuentra o la edad de su bebé. Dicho de otra manera, es como tener un equipo propio de personal shoppers dedicados a encontrar los mejores productos con la garantía de que han sido probados por padres reales.

Si estás en Madrid y quieres saber más sobre 5mimitos, se presentan en sociedad colaborando con el #15J y sorteando una de sus cajas entre los participantes en este evento. Y si no puedes ir, te invito a que te pases por su web: http://5mimitos.com.

Estoy seguro de que Ana y su equipo van a ser más que capaces de sacar adelante este proyecto y, ¿quién sabe?, lo mismo me retira y soy yo quien se dedica a cuidar de nuestros niños ;)

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